El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que, tras asumir el cargo el próximo 7 de agosto, impulsará una amplia reforma de la política exterior del país, que incluirá la ruptura de relaciones diplomáticas con Argelia, Cuba y Nicaragua, así como el cierre de varias embajadas y consulados para reducir el gasto público.
Según sus declaraciones, el nuevo Gobierno adoptará una política exterior centrada en la defensa de la democracia y de los intereses nacionales. En ese contexto, diversos medios informan de que también pondrá fin a cualquier representación del Frente Polisario en Colombia, marcando un cambio respecto a la política del presidente saliente, Gustavo Petro.
La reestructuración contempla además el cierre de la embajada colombiana en Argel como parte de un plan de racionalización de la red diplomática.
Estas decisiones coinciden con un contexto internacional en el que varios países han reforzado su apoyo a la iniciativa marroquí de autonomía para el Sáhara, presentada en 2007, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU continúa defendiendo una solución política realista, duradera y consensuada al diferendo.
Asimismo, Estados Unidos, Francia, España, Alemania y el Reino Unido figuran entre los países que han expresado su respaldo a la propuesta marroquí en distintos términos.

