Un tribunal penal de Damasco dictó este martes una sentencia de muerte en rebeldía contra el expresidente sirio Bashar al Asad, tras declararlo culpable de asesinato intencionado, tortura, detenciones arbitrarias y crímenes contra la humanidad.
Se trata de la primera condena de este tipo emitida contra el exmandatario desde la caída de su régimen.
La sentencia también alcanza a su hermano, Maher al Asad, y a otros siete exresponsables de los servicios de seguridad, entre ellos Atef Najib, exjefe de la Seguridad Política en la provincia de Daraa, quienes recibieron la misma pena.
Según el tribunal, Bashar al Asad es responsable penalmente como autor intelectual de las violaciones atribuidas al antiguo régimen, al considerar que dirigió y supervisó las políticas que dieron lugar a esos crímenes, aunque no participara directamente en su ejecución.
En el caso de Atef Najib, la corte basó su decisión en investigaciones y testimonios que lo vinculan con detenciones arbitrarias, actos de tortura y operaciones de represión contra civiles al inicio de las protestas de 2011 en Daraa.
Asimismo, fue señalado por su presunta participación en el asalto a la mezquita Al-Omari y en la dirección de operaciones de seguridad que, según el tribunal, constituyen crímenes contra la humanidad.
El fallo fue emitido tras varias audiencias judiciales celebradas en el marco de un proceso que, según las autoridades sirias, busca esclarecer las violaciones cometidas durante los años del conflicto, hacer justicia a las víctimas y exigir responsabilidades conforme a la legislación vigente.

