Las autoridades españolas han restado gravedad a los movimientos de embarcaciones de la Marina Real marroquí en las proximidades de Ceuta durante la crisis migratoria de finales de julio, al calificarlos de patrullas habituales y descartar que se trate de una provocación.
El delegado del Gobierno en Ceuta, David de la Encina, explicó que los datos disponibles apuntan a la presencia de dos patrulleras marroquíes, una en la bahía norte y otra en la sur, realizando labores ordinarias de vigilancia.
También señaló que la navegación de una fragata marroquí en la zona no constituye por sí misma un hecho excepcional.
Estas declaraciones contrastan con la información publicada por El País el 12 de octubre, que apuntó a la entrada de buques militares marroquíes en aguas que España considera bajo su soberanía y a un refuerzo del despliegue naval español ante el aumento de la tensión.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, confirmó posteriormente que se habían producido movimientos navales marroquíes, aunque aseguró que el incidente quedó encauzado mediante contactos entre las dos marinas y conversaciones de alto nivel, sin formular acusaciones directas contra Rabat.
El episodio se produjo durante la llegada masiva de migrantes a Ceuta los días 30 y 31 de julio y vuelve a situar la coordinación marítima entre ambos países en el foco, en un contexto marcado también por la reciente visita de los reyes Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla.

