Marruecos y Rusia: la necesidad de reevaluar las relaciones y revisar el acuerdo de pesca

El veto ruso sobre el Sáhara marroquí plantea interrogantes fundamentales sobre el futuro de la asociación bilateral y el rendimiento de los acuerdos entre ambos países

Es necesario que las posiciones diplomáticas se conviertan en un criterio fundamental para evaluar las asociaciones internacionales, especialmente cuando están en juego cuestiones de soberanía y principios nacionales.

Los últimos acontecimientos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en torno al Sáhara marroquí han vuelto a plantear una cuestión fundamental sobre el futuro de las relaciones entre Marruecos y Rusia, así como sobre la necesidad de reevaluarlas en sus distintas dimensiones políticas, económicas y comerciales, y de revisar los acuerdos bilaterales que vinculan a ambos países, especialmente el acuerdo de pesca.

La reciente posición rusa, materializada en el uso del derecho de veto contra el proyecto de resolución estadounidense sobre el Sáhara marroquí, obliga a Rabat a realizar una nueva lectura de la naturaleza de su asociación con Moscú, especialmente porque las relaciones estratégicas no pueden seguir estando determinadas únicamente por los cálculos de los intereses económicos y comerciales, al margen de las posiciones políticas sobre cuestiones vinculadas a la soberanía del Reino y a su integridad territorial.

El Sáhara marroquí: el prisma con el que Marruecos mide la sinceridad de sus alianzas

En este contexto, adquieren especial relevancia las directrices reales recogidas en el discurso pronunciado por Su Majestad el Rey Mohammed VI con motivo del decimonoveno aniversario de la Fiesta del Trono, en 2018, cuando afirmó que la cuestión del Sáhara constituye el prisma a través del cual Marruecos contempla el mundo y el criterio claro con el que mide la sinceridad de las amistades y la eficacia de las asociaciones.

Se trata de una posición real que establece un principio claro en la política exterior marroquí: las relaciones internacionales no se miden únicamente por el volumen de los intercambios comerciales y los acuerdos económicos, sino también por el grado de respeto de los socios hacia la integridad territorial del Reino y sus intereses estratégicos.

Desde esta perspectiva, la reciente posición rusa en el Consejo de Seguridad no puede desvincularse de la necesidad de reconsiderar la naturaleza de la asociación existente entre ambos países y evaluar hasta qué punto se ajusta a este principio.

El acuerdo de pesca: los intereses económicos bajo escrutinio

El sector pesquero destaca como uno de los principales ámbitos que requieren una reevaluación.

El 17 de octubre de 2025, el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, firmó con el director de la Agencia Federal de Pesca de Rusia, Iliá Shestakov, un nuevo acuerdo de cooperación en materia pesquera, al margen de la octava reunión de la Comisión Intergubernamental Mixta Marruecos-Rusia, celebrada en Moscú.

El acuerdo tiene una duración de cuatro años y permite a los buques rusos desarrollar actividades pesqueras en las aguas atlánticas marroquíes, de acuerdo con cuotas, zonas y periodos determinados, además de contemplar disposiciones relativas a la protección de los recursos pesqueros y a la cooperación científica y técnica.

Sin embargo, los recientes acontecimientos políticos obligan a abrir un debate serio sobre la rentabilidad económica de este acuerdo, el volumen de los ingresos que genera para Marruecos y su repercusión en la creación de empleo para la mano de obra nacional, la transferencia de conocimientos y el desarrollo del sector pesquero.

Los recursos pesqueros marroquíes no son simplemente un activo económico negociable al margen de los intereses estratégicos del Reino, especialmente de la cuestión del Sáhara marroquí. Constituyen parte de la riqueza nacional y, por tanto, las asociaciones para su explotación deben someterse a una revisión periódica, conforme al principio de reciprocidad y al respeto de los intereses superiores del país.

La Comisión Mixta Marruecos-Rusia: numerosos acuerdos y preguntas sobre sus resultados

La cuestión no se limita al sector pesquero, sino que se extiende al conjunto de los acuerdos económicos y comerciales suscritos entre Rabat y Moscú.

Durante la octava reunión de la Comisión Intergubernamental Mixta, celebrada en octubre de 2025, ambas partes firmaron tres instrumentos jurídicos: el acuerdo de pesca, un protocolo de cooperación aduanera e intercambio de datos y otro protocolo de cooperación en el marco del Sistema Unificado de Preferencias Arancelarias de la Unión Económica Euroasiática.

Asimismo, las dos partes anunciaron su voluntad de diversificar los intercambios comerciales, reforzar las inversiones mutuas y desarrollar la cooperación en los sectores de la agricultura, la energía, la industria, el transporte y la educación.

Pero hoy se impone una pregunta fundamental: ¿cuál es el balance tangible de esta asociación? ¿Qué volumen de inversiones y beneficios económicos ha obtenido Marruecos? ¿Hasta qué punto se han traducido estos acuerdos en resultados concretos para los intereses económicos nacionales?

La revisión de estos acuerdos se ha convertido en una necesidad, así como su sometimiento a una evaluación global que garantice el equilibrio entre los compromisos recíprocos, el rendimiento económico y las posiciones políticas.

La asociación con Moscú: los intereses mutuos exigen posiciones equilibradas

La reevaluación de las relaciones entre Marruecos y Rusia constituye hoy una cuestión legítima de debate político y económico, especialmente a la luz de los últimos acontecimientos.

Marruecos, que ha desarrollado una política exterior basada en la diversificación de sus asociaciones y la apertura a las distintas potencias internacionales, no está obligado a mantener un determinado nivel de privilegios económicos sin evaluar previamente el rendimiento real de estas relaciones y hasta qué punto tienen en cuenta sus intereses estratégicos.

No se trata de reclamar una ruptura con Moscú ni de cerrar las puertas a la cooperación con Rusia, sino de reajustar las prioridades y revisar los acuerdos económicos y comerciales, especialmente el acuerdo de pesca, sobre la base de los intereses comunes y el respeto mutuo.

La política exterior del Reino es clara: el Sáhara marroquí no es una cuestión secundaria en sus relaciones internacionales, sino una causa nacional que constituye un criterio fundamental para evaluar la sinceridad y la eficacia de las asociaciones. Mientras las potencias internacionales no comprendan esta realidad, la revisión de la naturaleza de las relaciones y de los acuerdos seguirá ocupando un lugar destacado en el debate marroquí.

El Consejo de Seguridad y la MINURSO: Marruecos define su posición ante la próxima etapa

La última votación en el Consejo de Seguridad ha puesto de manifiesto una clara divergencia entre los enfoques de las potencias internacionales respecto al futuro del Sáhara marroquí.

El 30 de octubre de 2026, Rusia ejerció su derecho de veto contra el proyecto de resolución estadounidense, que obtuvo el apoyo de 11 miembros, frente al voto en contra de Moscú y las abstenciones de otros tres miembros.

Asimismo, el proyecto ruso alternativo para prorrogar el mandato de la misión de la MINURSO tampoco logró obtener la mayoría requerida.

De este modo, la sesión del Consejo de Seguridad concluyó sin la aprobación de una resolución para prorrogar el mandato de la misión, que expiró el 31 de octubre de 2026. Este acontecimiento constituyó un punto de inflexión en el futuro de su presencia en las provincias del sur del Reino.

En un comunicado de la Casa Real, la no renovación del mandato de la MINURSO fue considerada un acontecimiento importante y un paso de gran trascendencia hacia el cierre definitivo de la cuestión del Sáhara marroquí en el seno de las Naciones Unidas.

El comunicado señaló asimismo que se espera que la presencia de la misión en las provincias del sur, con su personal, equipos y símbolos, llegue a su fin en los próximos días.

En este contexto, conviene subrayar que Marruecos, que mantiene su compromiso con el respeto a las instituciones de las Naciones Unidas y con una actuación responsable en el proceso diplomático, no acepta, por otra parte, que su causa nacional se convierta en un instrumento al servicio de los cálculos políticos y las disputas geopolíticas entre las potencias internacionales.

Marruecos está en su Sáhara y su posición sobre la integridad territorial es inamovible. No puede ser objeto de negociación ni utilizarse como moneda de cambio en las disputas internacionales por la influencia y el poder.

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