La ciudad autónoma de Ceuta vive una de las mayores oleadas de inmigración irregular registradas en los últimos años, después de que más de un millar de personas intentaran alcanzar a nado sus costas desde el litoral marroquí, lo que ha desencadenado un amplio despliegue de medios de rescate y seguridad y ha vuelto a poner bajo presión la capacidad de acogida de la ciudad.
Según el diario El Faro de Ceuta, efectivos de la Marina Real marroquí y del Servicio Marítimo de la Guardia Civil rescataron este miércoles a cerca de un millar de migrantes en el mar, después de que unas 600 personas ya hubieran sido auxiliadas durante la jornada anterior. Fuentes de la Guardia Civil calificaron la magnitud de las llegadas como un récord sin precedentes.
Las autoridades españolas indican que entre los migrantes figuran ciudadanos marroquíes, argelinos y personas procedentes de distintos países del África subsahariana.
Los intentos de entrada se concentraron principalmente en las zonas de Tarajal, Juan XXIII, El Sarchal y El Renegado, donde grupos de hombres, mujeres y menores alcanzaron la costa en distintos momentos del día.
Mientras tanto, Marruecos reforzó los controles en el litoral de Fnideq, restringiendo el acceso a varios tramos de playa e intensificando la vigilancia para impedir nuevas salidas hacia Ceuta.
A pesar de estas medidas, centenares de personas continuaron concentrándose en las inmediaciones de la costa con la intención de cruzar a nado.
La llegada masiva ha desbordado el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), obligando a algunos recién llegados a permanecer en el exterior por falta de plazas.
Además, el número de menores extranjeros no acompañados bajo tutela de la ciudad se ha incrementado de forma significativa en pocos días, agravando la presión sobre los recursos de acogida.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, advirtió de que más de 1.500 migrantes han llegado durante la última oleada y reclamó al Gobierno español un refuerzo urgente de medios, el traslado de adultos y menores a otras comunidades autónomas, mayor financiación y una respuesta coordinada con la Unión Europea.
El dirigente ceutí también pidió intensificar la cooperación diplomática con Marruecos y revisar el marco jurídico tras la reciente decisión del Tribunal Supremo que limita las devoluciones inmediatas de quienes acceden a Ceuta por vía marítima.
Mientras algunos responsables políticos y representantes de sindicatos policiales consideran que esa resolución judicial ha favorecido el aumento de los intentos de entrada, organizaciones humanitarias sostienen que el fenómeno responde principalmente a factores como la pobreza, la falta de oportunidades y la búsqueda de mejores condiciones de vida.
La nueva crisis migratoria vuelve a situar a Ceuta en el centro del debate sobre la gestión de las fronteras exteriores de la Unión Europea y plantea nuevos desafíos para las autoridades españolas en los ámbitos de la seguridad, la asistencia humanitaria y la cooperación con Marruecos.

