La decisión de Colombia de reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara marroquí ha provocado una contundente reacción de la milicia del Frente Polisario, que considera este cambio un duro revés para su estrategia diplomática en América Latina.
A través de un comunicado, la organización expresó su rechazo a la postura adoptada por Bogotá e instó a las autoridades colombianas a revisar una decisión que supone un giro de gran trascendencia en la política exterior del país sudamericano.
En su respuesta, el Polisario volvió a defender sus planteamientos tradicionales sobre el conflicto y apeló a principios del derecho internacional, además de hacer referencia a la Constitución colombiana para cuestionar la legitimidad de la decisión del Ejecutivo.
No obstante, el comunicado no incorpora nuevos argumentos respecto a los ya sostenidos por la organización durante años, limitándose a insistir en una posición que pierde respaldo en distintos escenarios internacionales.
El cambio de postura de Colombia adquiere una relevancia especial si se tiene en cuenta la evolución de sus relaciones con el Polisario. Bogotá reconoció a la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática en 1985, suspendió ese reconocimiento en 2001 y lo restableció en 2022.
El respaldo actual a la soberanía marroquí sobre el Sáhara marroquí marca una nueva etapa en la política exterior colombiana y modifica un vínculo diplomático que había experimentado varias oscilaciones durante las últimas décadas.
Analistas consideran que esta decisión refleja una tendencia cada vez más visible en diversos países, que han optado por apoyar la posición de Marruecos y su iniciativa de autonomía como base para una solución al diferendo regional.
En este contexto, la milicia del Polisario afronta un escenario diplomático más complejo, caracterizado por la reducción progresiva de apoyos internacionales a sus tesis.
Pese a las advertencias formuladas por el movimiento separatista sobre las posibles repercusiones de la decisión colombiana para la estabilidad regional, Bogotá no ha dado señales de modificar su nueva posición.
El episodio confirma el impacto político del reconocimiento colombiano y evidencia las dificultades del Polisario para revertir una dinámica internacional que, en los últimos años, ha reforzado el respaldo a la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara marroquí.

