Marruecos celebra este sábado, 31 de octubre, el primer aniversario de la Fiesta de la Unidad, una efeméride creada por el rey Mohammed VI en 2025 para conmemorar una fecha que Rabat considera un hito en la evolución diplomática de la cuestión del Sáhara.
La celebración coincide con el aniversario de la aprobación de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
La decisión de establecer esta jornada como fiesta nacional fue anunciada por el Gabinete Real en un comunicado difundido el 4 de noviembre de 2025, en el que se fijó el 31 de octubre como fecha anual de celebración bajo la denominación de «Aid Al Wahda».
Con esta iniciativa, la institución monárquica incorporó al calendario nacional una nueva referencia asociada a la unidad territorial y a la cohesión del país.
La elección de esta fecha responde a su dimensión política y diplomática. La resolución 2797 del Consejo de Seguridad situó nuevamente la iniciativa marroquí de autonomía, presentada en 2007, en el centro de los esfuerzos para alcanzar una solución política al conflicto del Sáhara.
El texto tomó nota del respaldo expresado por distintos Estados miembros a la propuesta de Rabat y consideró que una autonomía genuina bajo soberanía marroquí constituye una base para avanzar hacia una solución.
Para Marruecos, esta decisión representó un avance significativo en su estrategia diplomática. La creación de la Fiesta de la Unidad busca trasladar esa lectura al ámbito nacional, convirtiendo el aniversario de la resolución en una jornada que trasciende el acontecimiento internacional que le dio origen.
De la Marcha Verde a una nueva referencia nacional
La nueva conmemoración adquiere mayor significado al situarse junto a otra fecha fundamental de la memoria marroquí: el 6 de noviembre, aniversario de la Marcha Verde de 1975.
Mientras esta última recuerda la movilización popular impulsada durante el reinado de Hassan II, la Fiesta de la Unidad pone el acento en la evolución diplomática y política de la cuestión del Sáhara durante el reinado de Mohammed VI.
Ambas fechas representan momentos diferentes de una trayectoria que las instituciones marroquíes presentan como una continuidad en la defensa de la integridad territorial.
La nueva efeméride no sustituye a la Marcha Verde, sino que incorpora una referencia contemporánea a la memoria colectiva del país.
La decisión también refuerza el papel de la monarquía en la construcción de los símbolos nacionales. Desde la independencia, la institución real ha ocupado una posición central en la definición de las grandes orientaciones del Estado y en la defensa de su unidad territorial. La celebración del 31 de octubre se integra en esa continuidad institucional.
La dimensión internacional de la celebración
La Fiesta de la Unidad está estrechamente relacionada con el proceso político auspiciado por Naciones Unidas.
La resolución 2797 reafirma la necesidad de alcanzar una solución política duradera y aceptable para las partes, mediante negociaciones bajo los auspicios de la organización internacional.
En este contexto, Rabat considera que el respaldo internacional a su iniciativa de autonomía constituye un elemento relevante para avanzar en el proceso.
La celebración permite, además, reafirmar ante sus socios exteriores la posición marroquí y mantener la cuestión del Sáhara entre las prioridades de su política diplomática.
El Consejo de Seguridad conserva un papel esencial en este expediente, incluido el seguimiento de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO).
Cualquier modificación de su mandato o estructura dependerá, en todo caso, de las decisiones que adopte Naciones Unidas.
Unidad territorial y perspectiva de reconciliación
La conmemoración incorpora también una dimensión social. El concepto de unidad pretende proyectar una visión de futuro compartido que no se limite a la defensa de las fronteras, sino que incluya la cohesión social, la reconciliación y la participación de la población afectada por el conflicto.
Desde la perspectiva marroquí, la propuesta de autonomía constituye una vía para resolver la cuestión del Sáhara bajo soberanía nacional.
En ese marco, Rabat plantea la posibilidad de que los saharauis residentes en los campamentos de Tinduf se incorporen a un proyecto común, con garantías de participación y desarrollo.
La consolidación de esa unidad requiere también políticas públicas capaces de responder a las necesidades de la población.
La educación, la sanidad, el empleo, las infraestructuras y la protección social son factores determinantes para reforzar la cohesión territorial y ofrecer oportunidades a las nuevas generaciones.
En su primer aniversario, la Fiesta de la Unidad se presenta como una nueva referencia del calendario nacional marroquí.
Su significado combina memoria histórica, estrategia diplomática y proyección política, al vincular un acontecimiento internacional con la visión que el Reino mantiene sobre su integridad territorial y la búsqueda de una solución política al conflicto del Sáhara.

