Marruecos conmemora este 6 de noviembre el 51.º aniversario de la Marcha Verde, una fecha clave en su historia contemporánea que coincide este año con la celebración del Día de la Unidad. La efeméride llega en un contexto marcado por el fortalecimiento de la posición diplomática marroquí sobre el Sáhara marroquí y por la consolidación del papel del Reino como actor estratégico en África y en el espacio atlántico.
La Marcha Verde, organizada en 1975 por iniciativa del entonces rey Hassan II, representó una movilización popular pacífica en favor de la recuperación del Sáhara marroquí. Miles de voluntarios procedentes de distintas regiones del país participaron en aquella iniciativa, que se convirtió en uno de los acontecimientos más significativos del proceso de culminación de la independencia y la unidad territorial.
Aquel episodio formó parte de un proceso histórico más amplio que había comenzado con la lucha contra el dominio colonial. Tras la independencia de 1956, Marruecos continuó recuperando territorios, entre ellos Tarfaya en 1958 y Sidi Ifni en 1969. La Marcha Verde, el 6 de noviembre de 1975, marcó otro momento decisivo, al que siguió la recuperación de la región de Oued Eddahab en 1979.
La conmemoración de este año adquiere una dimensión política particular por coincidir con una nueva etapa en la cuestión del Sáhara marroquí. La Alta Comisaría para los Antiguos Resistentes y Antiguos Miembros del Ejército de Liberación ha expresado su respaldo a la orientación recogida en el comunicado del Palacio Real del 30 de octubre de 2026, que apunta a una nueva fase en la consolidación de la integridad territorial, con la autonomía como base de una solución política.
En los últimos años, la diplomacia marroquí, bajo el liderazgo del rey Mohammed VI, ha ampliado el respaldo internacional a la iniciativa de autonomía y ha reforzado las alianzas estratégicas del país. La cuestión del Sáhara se desarrolla así en un escenario en el que confluyen los intereses políticos, económicos y de seguridad, mientras Marruecos consolida su presencia en el Mediterráneo, África occidental y el Atlántico.
Este posicionamiento está estrechamente relacionado con la importancia geoestratégica de las provincias del sur. Su ubicación atlántica ofrece oportunidades para desarrollar corredores comerciales y logísticos entre África, Europa y otros mercados internacionales. En este marco se inscribe la iniciativa real destinada a facilitar a los países del Sahel el acceso al océano Atlántico, con el objetivo de impulsar su integración económica y abrir nuevas vías de cooperación regional.
Paralelamente, las provincias del sur han experimentado una transformación significativa gracias a inversiones en carreteras, puertos, transporte, energía y servicios públicos. Ciudades como El Aaiún y Dajla se han convertido en espacios prioritarios de desarrollo, con proyectos destinados a mejorar las condiciones de vida, atraer inversiones y reforzar la conexión con el resto del continente.
Entre las principales iniciativas destaca el futuro puerto atlántico de Dajla, concebido como una infraestructura estratégica para impulsar el comercio y la actividad logística con África occidental. Estos proyectos reflejan la voluntad de Marruecos de vincular la consolidación de su unidad territorial con un modelo de desarrollo capaz de generar oportunidades económicas y fortalecer su proyección regional.
La celebración del Día de la Unidad representa, por tanto, algo más que una evocación histórica. Constituye una ocasión para reivindicar los avances alcanzados y reafirmar el compromiso con el desarrollo, la cohesión nacional y la defensa de los intereses estratégicos del país. La continuidad de estos logros requiere, además, mantener el esfuerzo diplomático y acompañarlo de políticas económicas y sociales que permitan distribuir los beneficios del crecimiento.
Con motivo de la efeméride, la Alta Comisaría para los Antiguos Resistentes y Antiguos Miembros del Ejército de Liberación organizará en Rabat un acto institucional y un encuentro intelectual para recordar el significado histórico de la Marcha Verde. También se celebrarán actividades culturales y educativas en distintas regiones del país y se rendirá homenaje a ocho antiguos miembros de la resistencia y del Ejército de Liberación.
A 51 años de aquella movilización, Marruecos reivindica la Marcha Verde como símbolo de unidad y movilización nacional, al tiempo que proyecta sus aspiraciones hacia una nueva etapa marcada por los avances diplomáticos, el desarrollo de las provincias del sur y el fortalecimiento de su papel como enlace estratégico entre África y el Atlántico.

