Marruecos atraviesa una notable transformación demográfica tras registrar la tasa de fecundidad más baja de su historia, según un estudio reciente del Instituto Nacional de Estudios Demográficos. El número de hijos por mujer descendió a 1,97 en 2024, situándose por primera vez por debajo del umbral de reemplazo generacional fijado en 2,1.El estudio, centrado en la evolución de la fecundidad en los países del Magreb, destaca que Marruecos sigue una trayectoria distinta a la de Argelia y Túnez.
Mientras estos dos países experimentaron un aumento temporal de la natalidad a comienzos del milenio antes de retomar la senda descendente, Marruecos ha mantenido una caída continua, gradual y sostenida.Este cambio refleja una transición rápida desde niveles de fecundidad muy elevados en la década de 1970, cuando se situaban entre 7 y 8 hijos por mujer, hasta cifras bajas en la actualidad.
Según el informe, este descenso se explica por múltiples factores, entre ellos la amplia difusión de los métodos anticonceptivos modernos, cuyo uso entre mujeres casadas ha pasado de alrededor del 40% en los años noventa a cerca del 70% en la actualidad.A diferencia de otros países, esta caída no se debe principalmente al retraso en la edad de matrimonio, sino a cambios en los comportamientos reproductivos. Los datos indican que el calendario de la maternidad apenas ha variado, manteniéndose la mayor concentración de nacimientos entre mujeres de 25 a 29 años, pese al descenso generalizado en todas las franjas de edad.Los factores socioeconómicos también desempeñan un papel clave, especialmente el aumento del nivel educativo femenino y las dificultades de inserción laboral, lo que lleva a muchas familias a reducir el número de hijos y priorizar la calidad de vida y la educación.Por otro lado, el informe advierte de consecuencias demográficas a medio y largo plazo, como el acelerado envejecimiento de la población.
En 2024, las personas de 60 años o más representaban el 13,8% de la población, una proporción que seguirá en aumento.El estudio concluye que Marruecos se encamina hacia un nuevo modelo demográfico caracterizado por una fecundidad baja de forma permanente, sin indicios de repunte, reflejo de profundas transformaciones sociales y culturales en el país.
