Las exportaciones de fosfato procedente de las provincias del sur de Marruecos registraron un notable incremento en 2025, a pesar de las campañas impulsadas por el Frente Polisario y sus redes de apoyo en Europa, América y Oceanía.
Así lo revela un informe publicado a finales de mayo de 2026 por la organización no gubernamental Western Sahara Resource Watch (WSRW), que señala un repunte significativo en el volumen de envíos durante el último año.
Según los datos del informe, un total de 36 buques partieron de las costas del Sáhara cargados con aproximadamente 2,02 millones de toneladas de roca fosfórica, frente a los 1,45 millones exportados en 2024. Se trata de un aumento considerable que no se registraba desde 2014.
Esta tendencia alcista se enmarca en una dinámica progresiva observada en los últimos años, con exportaciones que alcanzaron los 1,6 millones de toneladas en 2023 y 1,2 millones en 2022.
En cuanto a los principales destinos, India se mantuvo como el mayor importador, con 1,34 millones de toneladas, seguida de México con 508.000 toneladas y Nueva Zelanda con 171.000.
El peso de México en este ranking pone de relieve la limitada eficacia de las presiones políticas, pese a su reconocimiento de la denominada “República Árabe Saharaui Democrática”. Este hecho refleja la coexistencia entre posicionamientos políticos y prioridades económicas.
Por su parte, el mercado indio experimentó un crecimiento significativo, con una media de dos envíos mensuales durante 2025, el doble que el año anterior.
A pesar de los llamamientos de la organización a suspender las importaciones hasta la resolución del conflicto, estas demandas no han tenido un impacto notable en las empresas internacionales implicadas, que han mantenido sus operaciones.
El informe también destaca la escasa reacción mediática por parte de los medios afines al Polisario, especialmente en lo relativo a la clasificación de los países importadores, lo que sugiere la sensibilidad de ciertos datos económicos vinculados al dossier.
Estos desarrollos se inscriben en un contexto más amplio de actividad diplomática y económica, en el que Marruecos busca consolidar su posición en los mercados internacionales como proveedor estratégico de materias primas, especialmente fosfatos.
