El Partido Liberal (PL), formación del senador Flávio Bolsonaro, ha rechazado el comunicado en el que el hijo del expresidente Jair Bolsonaro se proclamó líder de Brasil y cuestionó los resultados electorales tras trasladarse a Estados Unidos.
La iniciativa ha generado malestar entre distintos sectores de la derecha brasileña, preocupados por su posible impacto en la oposición al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
«No me gustó», afirmó el presidente del PL, Valdemar Costa Neto, a su llegada este jueves a la residencia de Jair Bolsonaro, que cumple en arresto domiciliario su condena por golpismo. La visita había sido autorizada por el magistrado del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes, según informó el portal G1.
En el seno del partido existe inquietud ante la posibilidad de que la ausencia de Flávio Bolsonaro y la controversia en torno a su comunicado perjudiquen a la formación, que ha reforzado su presencia en el Congreso tras las elecciones generales.
La disputa también afecta al liderazgo del movimiento bolsonarista. La esposa del expresidente, Michelle Bolsonaro, recientemente elegida senadora, podría ganar protagonismo, una perspectiva que genera tensiones con los hijos de Jair Bolsonaro, incluido Flávio, con quien ya ha protagonizado desencuentros públicos durante la precampaña.
Las críticas también han llegado desde otros referentes de la derecha, como el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas.
Aunque reconoció que comprende el descontento de Flávio, defendió la necesidad de actuar con «responsabilidad» y «serenidad» para construir una oposición sólida, respetando los resultados electorales y los cauces institucionales.
En una primera versión del comunicado, Flávio Bolsonaro se presentó como «presidente electo». Posteriormente, modificó el texto para definirse únicamente como «líder», aunque mantuvo su negativa a reconocer los resultados de los comicios.
El rechazo a su iniciativa se extiende también a sectores del llamado centrão, el bloque de fuerzas de centro y centroderecha con peso decisivo en el Congreso, entre ellos União Brasil, el Partido Social Democrático (PSD) y el Movimiento Democrático Brasileño (MDB).
Parte de los sectores evangélicos también comparte las reservas ante una estrategia que podría profundizar las divisiones internas de la derecha.

