Estados Unidos recomendó este sábado a sus ciudadanos en varios países de Oriente Medio mantenerse en máxima alerta y estar preparados para abandonar la región si la situación de seguridad se deteriora, ante el creciente temor a una nueva escalada con Irán.
Las embajadas estadounidenses en Jordania e Irak, junto con el Consulado General en Erbil, emitieron avisos simultáneos en los que instan a sus nacionales a seguir de cerca la evolución de los acontecimientos, reconsiderar sus planes de viaje y prever posibles interrupciones del tráfico aéreo o cierres repentinos del espacio aéreo.
La Embajada de EE. UU. en Israel también pidió extremar la precaución y prepararse para posibles cancelaciones de vuelos y restricciones temporales a la navegación aérea, mientras Washington mantiene la orden de salida para parte del personal no esencial destinado en Irak.
Estas advertencias se producen en un contexto de creciente tensión entre Washington y Teherán, en medio de las preocupaciones por una posible escalada militar que podría afectar a bases e intereses estadounidenses, así como a infraestructuras estratégicas de la región.
Analistas consideran que este tipo de alertas forman parte de las medidas preventivas habituales del Gobierno estadounidense en periodos de alta tensión y no implican necesariamente una acción militar inminente, aunque reflejan la preocupación por un eventual deterioro de la seguridad con repercusiones sobre el transporte aéreo, el comercio y los mercados energéticos internacionales.

