El futuro del Sáhara marroquí reabre el debate en España sobre Ceuta y Melilla

El futuro de Ceuta y Melilla ha vuelto a ocupar un lugar destacado en el debate mediático español tras los últimos acontecimientos en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en torno al Sáhara marroquí.

El fracaso de las negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre la renovación del mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), después de que Estados Unidos y Rusia vetaran sendos proyectos de resolución, ha alimentado en determinados medios españoles interpretaciones que vinculan la evolución del conflicto del Sáhara marroquí con las reivindicaciones históricas de Marruecos sobre las dos ciudades.

En este contexto, el diario español El Español publicó el miércoles 4 de noviembre un reportaje titulado «Cuando Marruecos termine con el Sáhara, Ceuta y Melilla serán las siguientes: el fin de la misión de la ONU inquieta a los ceutíes».

El artículo recoge la preocupación de algunos residentes ante la posibilidad de que las tensiones relacionadas con el Sáhara marroquí tengan repercusiones sobre las dos ciudades, apoyándose en testimonios personales y en el análisis de una experta en relaciones internacionales.

La publicación plantea así una conexión entre dos cuestiones que, aunque tienen naturaleza y recorridos históricos diferentes, siguen condicionando la relación entre Madrid y Rabat: el conflicto del Sáhara marroquí y el estatus de Ceuta y Melilla. En su análisis, el periódico recupera episodios anteriores de tensión bilateral y los utiliza para contextualizar los temores expresados por algunos habitantes de la ciudad autónoma.

Entre los testimonios recogidos figura el de un matrimonio originario de Ceuta que reside actualmente en Los Barrios, en la provincia de Cádiz. Según relata el diario, ambos aseguran que la preocupación por las reivindicaciones marroquíes sobre la ciudad ha acompañado durante años a una parte de la población. Afirman que crecieron escuchando advertencias sobre la posibilidad de que Marruecos adoptara en relación con Ceuta medidas similares a las que ha defendido en el Sáhara marroquí.

El reportaje no limita estas inquietudes al terreno territorial o diplomático, sino que también las relaciona con el deterioro de la actividad económica de Ceuta durante los últimos años. Los entrevistados atribuyen parte de ese retroceso a las restricciones y cambios en la gestión del paso fronterizo con Marruecos, que, a su juicio, han reducido considerablemente el movimiento comercial que durante décadas contribuyó a sostener la economía local.

Según sus declaraciones, la ciudad no ha recuperado la actividad que tenía antes de la pandemia de la covid-19. El comercio transfronterizo, que constituía una fuente importante de dinamismo económico, perdió buena parte de su peso tras los cambios en el funcionamiento de la frontera.

El periódico incorpora este factor económico a un contexto más amplio de incertidumbre sobre las relaciones entre ambos países.

El Consejo de Seguridad, en el centro de las interpretaciones

El eje de la lectura de El Español se encuentra en los acontecimientos del pasado 30 de octubre en el Consejo de Seguridad. Ese día, el órgano no logró aprobar una nueva resolución sobre la MINURSO después de que Rusia vetara el proyecto presentado por Estados Unidos y Washington rechazara posteriormente la propuesta alternativa rusa.

La iniciativa estadounidense defendía que la propuesta marroquí de autonomía bajo soberanía de Marruecos constituyera la base de las negociaciones para alcanzar una solución política al conflicto del Sáhara marroquí.

El texto también eliminaba la referencia al referéndum y planteaba modificaciones en el marco de actuación de la misión de Naciones Unidas.

Desde la perspectiva recogida por el diario español, la aprobación de ese proyecto habría supuesto un respaldo diplomático relevante para Rabat, al reforzar la posición de Washington sobre la iniciativa de autonomía como punto de partida para las negociaciones.

Sin embargo, Moscú se opuso al texto al considerar que anticipaba el resultado del proceso negociador y condicionaba de antemano sus posibles conclusiones.

El representante permanente de Rusia ante Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, defendió una posición diferente y cuestionó el enfoque estadounidense, en una intervención que coincidió con algunos de los argumentos sostenidos por Argelia en relación con el conflicto.

Tras el veto ruso, Moscú presentó un proyecto alternativo que proponía prorrogar durante un año el mandato de la MINURSO, manteniendo su estructura y las funciones que desempeña sobre el terreno.

La iniciativa tampoco consiguió prosperar, esta vez por la oposición de Estados Unidos. El resultado fue un bloqueo entre las dos potencias que impidió al Consejo de Seguridad aprobar una nueva resolución antes de que expirara el mandato de la misión, el 31 de octubre.

Este doble desacuerdo refleja las diferencias existentes entre Washington y Moscú sobre el marco político y operativo que debe orientar la actuación de Naciones Unidas en el Sáhara marroquí.

También evidencia las dificultades para alcanzar una posición común sobre el futuro de la misión y el papel que debe desempeñar en una eventual salida negociada del conflicto.

La MINURSO entra en una fase de liquidación

Tras expirar su mandato sin que se aprobara una nueva prórroga, la MINURSO entró el 1 de noviembre en una fase de liquidación progresiva, según la información recogida en el reportaje.

Durante este periodo, un equipo reducido de personal deberá ocuparse de organizar la retirada de los recursos, equipos y efectivos de la misión, después de más de 35 años de presencia de Naciones Unidas en la zona.

La situación abre un escenario inédito para una operación que ha formado parte durante décadas del dispositivo internacional vinculado al Sáhara marroquí.

La MINURSO ha sido objeto de discrepancias recurrentes sobre sus competencias, su funcionamiento y su capacidad para contribuir a una solución política, pero su continuidad había constituido hasta ahora uno de los elementos estables del marco de actuación de la ONU.

Para el periódico español, el bloqueo en el Consejo de Seguridad obliga a reconsiderar el contexto diplomático en el que se inscribe el conflicto y alimenta las preguntas sobre sus posibles consecuencias para las relaciones entre Marruecos y España. No obstante, el vínculo que establece entre la situación de la misión y el futuro de Ceuta y Melilla pertenece al terreno de la interpretación periodística y de las preocupaciones expresadas por los entrevistados, y no supone que exista un cambio anunciado en el estatus de las dos ciudades.

La crisis de 2021 sigue presente en la memoria bilateral

Para explicar el trasfondo de estas inquietudes, El Español recupera la crisis diplomática que enfrentó a Madrid y Rabat en abril de 2021, cuando España permitió el ingreso hospitalario del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en un centro sanitario de Logroño para recibir tratamiento contra la covid-19.

La decisión provocó una grave crisis entre ambos países y deterioró las relaciones diplomáticas durante semanas. Poco después, Ceuta vivió una entrada masiva de personas migrantes, con más de 10.000 llegadas irregulares en un breve periodo, uno de los episodios fronterizos más relevantes de los últimos años.

El diario utiliza este antecedente para ilustrar hasta qué punto las disputas diplomáticas pueden repercutir en la gestión de la frontera y en la percepción de seguridad de la población ceutí.

Asimismo, recoge la interpretación de una experta en relaciones internacionales que considera que la llegada colectiva de migrantes a la ciudad el pasado mes de julio podría interpretarse como una forma de «Marcha Verde».

Se trata de una comparación formulada por la especialista citada en el reportaje, que relaciona los movimientos migratorios con las tensiones políticas y territoriales entre ambos países.

Sin embargo, esa interpretación no constituye por sí misma una prueba de que existiera una estrategia marroquí dirigida a reproducir el precedente histórico de la Marcha Verde ni de que los acontecimientos fronterizos respondieran a un plan de presión sobre las dos ciudades.

Argelia y la dimensión geopolítica del Sáhara marroquí

El reportaje también incorpora el papel de Argelia en la evolución del conflicto del Sáhara marroquí. El diario recuerda que el país norteafricano es el principal aliado regional del Frente Polisario, acoge los campamentos de Tinduf y respalda las posiciones favorables a la autodeterminación defendidas por el movimiento saharaui.

Esta dimensión regional se integra en una lectura más amplia de la competencia geopolítica en el norte de África. En ese sentido, El Español sostiene que Estados Unidos busca reforzar su influencia política y estratégica en la región y limitar el peso de Argelia, en un escenario marcado por la rivalidad entre las principales potencias y por la importancia de sus alianzas con los actores regionales.

La posición estadounidense sobre el Sáhara marroquí aparece así vinculada, en el análisis del periódico, a intereses que van más allá del propio conflicto y que incluyen el equilibrio de poder en el Magreb y las relaciones con Marruecos y Argelia.

En conjunto, el reportaje muestra cómo la evolución del expediente del Sáhara marroquí vuelve a proyectarse sobre el debate español acerca de Ceuta y Melilla. La falta de acuerdo en Naciones Unidas, el futuro de la MINURSO y los antecedentes de las crisis entre Madrid y Rabat han reactivado una discusión que combina cuestiones territoriales, económicas, diplomáticas y de seguridad.

Sin embargo, conviene distinguir entre los hechos registrados en el Consejo de Seguridad y las interpretaciones que algunos medios y analistas construyen a partir de ellos. La relación entre el desenlace del conflicto del Sáhara marroquí y el futuro de las dos ciudades sigue siendo objeto de especulación y debate, sin que los acontecimientos descritos permitan dar por hecho un traslado de las tensiones a Ceuta y Melilla.

Lo que sí evidencia esta cobertura es que ambas ciudades continúan ocupando un lugar sensible en la percepción española de las relaciones con Marruecos.

Cada cambio relevante en el expediente del Sáhara marroquí reactiva interrogantes sobre los asuntos históricos pendientes entre los dos países y vuelve a situar la cuestión de Ceuta y Melilla en el centro de una relación bilateral marcada tanto por la cooperación como por las diferencias.

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