El Consejo de Ministros de España aprobó este martes la acogida de 2.800 niños saharauis procedentes de los campamentos de Tinduf durante el verano, a propuesta del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, autorizando además la expedición de visados para 170 acompañantes encargados de supervisar a los menores durante su estancia.
Esta cifra supone un descenso respecto al año anterior, cuando cerca de 3.000 niños fueron recibidos en el marco del mismo programa.
La iniciativa se inscribe en el programa “Vacaciones en Paz”, lanzado en 1979, y mantenido por los sucesivos gobiernos españoles desde 1990 con el apoyo de las comunidades autónomas. Entre 2014 y 2024, alrededor de 37.500 niños saharauis se han beneficiado de este programa.
No obstante, el programa continúa generando controversia. Diversas voces acusan al Frente Polisario de instrumentalizarlo con fines políticos, después de que medios afines presentaran la llegada de los menores a España como una herramienta para reforzar la “memoria del pueblo saharaui”.
En este contexto, la ONG Africa Culture Internationale denunció en septiembre de 2025, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, lo que calificó como un uso propagandístico del programa. Esta postura coincide con las críticas del Foro de Apoyo a los Partidarios de la Autonomía en los Campamentos de Tinduf (FORSATIN), que advirtió sobre desviaciones respecto al carácter humanitario de la iniciativa.
Los críticos señalan que el programa, concebido originalmente con fines recreativos y sanitarios para los menores, podría en algunos casos emplearse con objetivos que exceden su naturaleza inicial, incluyendo la influencia sobre la identidad de los niños y su vinculación con contextos políticos.
