El delantero del FC Barcelona, Lamine Yamal, ha expresado su orgullo por sus raíces marroquíes y ecuatoguineanas, y ha destacado la influencia de ambas culturas en la formación de su personalidad y su particular estilo de juego.
En el documental Revolució 304, el joven futbolista se define como una mezcla de culturas que, a su juicio, explica buena parte de su identidad dentro y fuera del terreno de juego. «Por eso mi forma de jugar no se parece a la de los demás.
Y eso me gusta», afirma. Y añade: «Mi personalidad y mi atrevimiento los he heredado de Marruecos, mientras que de Guinea Ecuatorial he heredado el sentido del humor».
El vínculo de Yamal con ambos países procede de sus padres. Su padre, Mounir Nasraoui, nació en Larache, al norte de Marruecos, mientras que su madre, Sheila Ebana, es originaria de Bata, en Guinea Ecuatorial, desde donde se trasladó a España cuando todavía era adolescente.
Sheila tuvo a Lamine a los 21 años, fruto de su relación con Nasraoui. Ambos se separaron cuando el futbolista tenía apenas tres años.

