Marruecos avanza en su estrategia para desarrollar una industria ferroviaria propia, con el objetivo de disminuir la dependencia de proveedores extranjeros y consolidarse como un centro regional de fabricación y tecnología ferroviaria.
El plan, liderado por la Oficina Nacional de Ferrocarriles (ONCF), contempla la compra de 168 nuevos trenes por un valor cercano a 29.000 millones de dírhams, incluyendo unidades de alta velocidad, servicios interurbanos y transporte regional.
Las licitaciones incorporan requisitos destinados a fomentar la producción local y fortalecer las capacidades industriales del país.
Entre los proyectos más destacados figura la construcción de una planta para fabricar trenes de cercanías en Marruecos, con la finalidad de crear una cadena de valor nacional que abarque el diseño, la ingeniería, la fabricación de componentes y el mantenimiento, con perspectivas de exportación hacia mercados africanos e internacionales.
El proceso cuenta además con el respaldo de empresas internacionales ya implantadas en el Reino. La francesa Alstom, por ejemplo, ampliará su presencia en Fez con una inversión de 100 millones de dírhams para poner en marcha una nueva línea de producción de cabinas de conducción.
Esta apuesta industrial acompaña la expansión de la red ferroviaria marroquí, impulsada por la prolongación de la línea de alta velocidad hasta Marrakech y el desarrollo de nuevos servicios regionales, en el marco de los grandes proyectos previstos de cara a 2030.
Con ello, Marruecos aspira a convertir el sector ferroviario en uno de los pilares de su industrialización y en una plataforma competitiva para el continente africano.

