Casi una década después de su entrada en funcionamiento, el complejo solar Noor Ouarzazate, situado a las puertas del Sáhara marroquí, continúa siendo uno de los proyectos de energías renovables más destacados de África.
El complejo reúne cuatro instalaciones con una capacidad total de unos 580 MW, combinando energía solar termoeléctrica y fotovoltaica.
Entre ellas destaca Noor III, con una torre de unos 250 metros de altura rodeada de miles de espejos que concentran la radiación solar y permiten almacenar el calor en sales fundidas.
Esta tecnología hace posible seguir generando electricidad durante varias horas después de la puesta de sol, aumentando así la capacidad de la energía solar para responder a la demanda más allá de las horas diurnas.
El proyecto forma parte de la estrategia de Marruecos para reforzar su seguridad energética y reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados, aprovechando su extraordinario potencial solar.
A pesar de los desafíos técnicos y de los elevados costes de inversión, incluido el incidente registrado en 2024 por una fuga en uno de los depósitos de sales fundidas de Noor III, el complejo sigue simbolizando la apuesta de Marruecos por convertir la abundancia solar del Sáhara marroquí en una fuente estratégica de energía limpia.

