El director de cine marroquí Mustapha Derkaoui falleció la noche del jueves al viernes en Casablanca, a los 82 años, dejando tras de sí una trayectoria de varias décadas y una huella destacada en la historia del cine marroquí, especialmente por sus obras centradas en las transformaciones sociales y las cuestiones humanas.
Derkaoui inició su trayectoria cinematográfica en 1964 con el cortometraje «Las cuatro paredes», antes de trasladarse a Polonia en 1965 para estudiar en la Escuela de Cine de Łódź, donde completó su formación junto a su hermano Abdelkrim. Se graduó en 1972.
A su regreso a Marruecos, fundó junto a su hermano la productora Basma Production y dirigió su primer largometraje, «De algunos acontecimientos sin importancia», una obra que acabaría convirtiéndose en una de las películas más relevantes de la historia del cine marroquí por su lenguaje cinematográfico innovador y una visión adelantada a su tiempo.
Sin embargo, la película se enfrentó a restricciones de la censura y permaneció fuera de las salas comerciales durante cerca de 27 años. Su posterior restauración, impulsada por Atelier de l’Observatoire en colaboración con la Filmoteca de Cataluña de Barcelona, permitió recuperar la obra y devolverla al circuito internacional.
En 2019 fue proyectada en el Festival Internacional de Cine de Berlín y, ese mismo año, en el Festival Internacional de Cine de Marrakech.
Derkaoui continuó desarrollando una filmografía marcada por la búsqueda y la experimentación, con títulos como «Los bellos días de Shahrazad», «Título provisional», «Primera ficción» y «Las siete puertas de la noche». Ya a comienzos del nuevo milenio, abordó las transformaciones de la sociedad marroquí a través de películas como «Casablanca by Night» y «Casa Day Light».
Su trayectoria recibió numerosos reconocimientos. En 2007 fue homenajeado por el Festival Internacional de Cine de Marrakech y, en 2016, fue condecorado por el rey Mohammed VI. En 2023, un documental repasó su carrera y puso de relieve las principales etapas de su recorrido artístico.
Con su muerte, el cine marroquí pierde a uno de sus directores más inconformistas y renovadores, un creador que apostó por alejarse de los moldes convencionales para construir una mirada crítica sobre la sociedad y sus transformaciones.
Su legado permanece en una obra que, décadas después de haber sido creada, continúa ocupando un lugar relevante en la memoria cinematográfica de Marruecos.

