Las terapias personalizadas contra el cáncer basadas en la tecnología del ARN mensajero (ARNm) han dado un nuevo paso hacia su aplicación clínica después de que Moderna y Merck anunciaran resultados positivos de un ensayo de fase III realizado con más de un millar de pacientes con melanoma de alto riesgo.
Los resultados preliminares muestran que la combinación del tratamiento personalizado Intismeran autogene, anteriormente denominado mRNA-4157 o V940, con el fármaco inmunoterápico Keytruda, mejoró de forma estadísticamente y clínicamente significativa dos indicadores principales: la supervivencia libre de recaída y la supervivencia libre de metástasis a distancia, en comparación con Keytruda utilizado por sí solo.
El tratamiento no es una vacuna preventiva convencional destinada a evitar la aparición del cáncer, sino una terapia personalizada que se administra después de la extirpación quirúrgica del tumor. Su objetivo es entrenar al sistema inmunitario para identificar y destruir posibles células tumorales residuales antes de que el cáncer vuelva a aparecer o se extienda.
La particularidad de esta estrategia reside en que el tratamiento se diseña específicamente para cada paciente.
Primero se analiza genéticamente una muestra del tumor para identificar determinadas mutaciones, conocidas como neoantígenos, que pueden ser reconocidas por el sistema inmunitario.
A partir de esa información se desarrolla una vacuna de ARNm adaptada a las características del tumor de cada persona.
Los nuevos resultados llegan después de datos alentadores obtenidos en una investigación anterior, cuyo seguimiento durante cinco años mostró una reducción del 49 % en el riesgo de recaída o muerte y del 59 % en el riesgo de metástasis a distancia o muerte al combinar el tratamiento personalizado con Keytruda.
No obstante, las compañías todavía no han publicado todos los datos de la fase III, por lo que aún no se dispone de información completa sobre su impacto en la supervivencia global ni de un análisis detallado de todos los resultados de seguridad.
Además, el tratamiento debe completar el proceso de evaluación y autorización por parte de las autoridades sanitarias.
Moderna y Merck también están estudiando esta plataforma en otros tipos de cáncer, incluido el cáncer de pulmón no microcítico, mientras otras compañías, como BioNTech, desarrollan estrategias similares.
Si los resultados positivos se confirman en otros tumores, esta tecnología podría impulsar un cambio importante en la oncología: pasar de tratamientos diseñados de forma general para grupos de pacientes a terapias adaptadas a la huella genética específica del tumor de cada persona.
Por ahora, los expertos advierten de que todavía es prematuro hablar de una “vacuna que cura el cáncer”, pero los resultados sitúan a las vacunas terapéuticas personalizadas entre las líneas de investigación más prometedoras de la oncología.

