La tensión derivada de la reciente crisis migratoria en Ceuta comienza a trasladarse también al ámbito de la prensa.
En un contexto marcado por el refuerzo de la vigilancia fronteriza y una creciente sensibilidad en torno a la cobertura informativa, periodistas españoles fueron instados a abandonar Fnideq (Castillejos) mientras informaban sobre el dispositivo desplegado por las autoridades marroquíes para impedir nuevos intentos de entrada irregular hacia Ceuta.
La medida afectó a equipos de EFE y RTVE. Un representante local del Ministerio del Interior comunicó la decisión al corresponsal de EFE y posteriormente trasladó la misma instrucción al equipo de TVE.
Según medios españoles, los periodistas fueron advertidos de posibles consecuencias relacionadas con sus acreditaciones y equipos profesionales si no abandonaban la localidad.
La decisión marroquí se produjo después de un incidente protagonizado en Ceuta por un equipo de periodistas de 2M, cuyos integrantes denunciaron haber sido sometidos a controles e interrogatorios mientras realizaban su trabajo.
Según el testimonio de uno de ellos, las autoridades españolas retuvieron temporalmente el vehículo y el material profesional del equipo antes de permitirles recuperarlos con la condición de abandonar la ciudad.
Posteriormente, algunos de los periodistas permanecieron en Ceuta y continuaron su cobertura utilizando teléfonos móviles, pese a las restricciones encontradas durante su labor.
La sucesión de estos episodios evidencia que la crisis migratoria está generando también un nuevo foco de tensión en torno al ejercicio del periodismo en ambos lados de la frontera.
Las restricciones impuestas a profesionales españoles y marroquíes plantean, además, interrogantes sobre las condiciones en las que los medios pueden cubrir una situación especialmente sensible por sus implicaciones migratorias, fronterizas y diplomáticas.

