MADRID — El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha convocado elecciones generales anticipadas para el próximo 29 de noviembre, después de que la pérdida de apoyos parlamentarios dejara al Ejecutivo sin mayoría suficiente para sacar adelante dos decretos sobre vivienda.
El adelanto electoral abre una nueva etapa política en España, con unos sondeos que reflejan una ventaja del Partido Popular (PP) sobre el Partido Socialista (PSOE), aunque las cifras varían significativamente entre las distintas encuestas.
El último barómetro de 40dB para EL PAÍS y Cadena SER, realizado entre el 25 y el 28 de septiembre con 2.000 entrevistas, sitúa al PP en el 31,6% de la intención de voto, frente al 27,4% del PSOE. Vox alcanza el 18,4%, mientras Sumar obtiene el 5,6% y Podemos el 2,7%.
Respecto al barómetro anterior, el PP pierde ocho décimas y el PSOE dos, mientras Vox registra un avance y alcanza su mejor dato desde abril. El sondeo fue realizado antes del rechazo parlamentario a los decretos de vivienda, por lo que no refleja el impacto de ese episodio en la opinión pública.
Otro estudio, elaborado por Winston Research para Artículo14 a partir de entrevistas realizadas entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre, sitúa al PP en el 31,3%, al PSOE en el 24,9% y a Vox en el 19,1%. El mismo estudio atribuye al PP 135 escaños, al PSOE 102 y a Vox 69, según su estimación electoral.
Las diferencias entre los sondeos reflejan la volatilidad del escenario electoral a menos de ocho semanas de la cita con las urnas. A ello se suma la fragmentación del espacio situado a la izquierda del PSOE, con Sumar y Podemos compitiendo por el mismo electorado.
Frente a estas encuestas privadas, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ofrece una fotografía diferente, con el PSOE en primera posición con el 31% de intención de voto, seguido del PP con el 25,5% y Vox con el 16,6%. Estas cifras proceden de un trabajo de campo realizado entre el 1 y el 4 de septiembre, antes de los últimos acontecimientos políticos.
Los distintos estudios coinciden, en todo caso, en mostrar un escenario abierto y condicionado por la evolución de la campaña, la crisis de la vivienda y la capacidad de los bloques políticos para movilizar a sus respectivos electorados.

