(Reuters).– El exjefe del Estado Mayor del Ejército israelí, Gadi Eisenkot, se perfila como una de las principales figuras de la política israelí de cara a las próximas elecciones generales, impulsado por un notable crecimiento en las encuestas que lo sitúan como uno de los principales contendientes del primer ministro, Benjamin Netanyahu.
A sus 66 años, Eisenkot ha construido una imagen basada en su trayectoria militar y en un perfil alejado de la política tradicional. Nacido en Tiberíades en el seno de una familia de origen marroquí —con raíces familiares en Casablanca, Marrakech y, según algunas biografías, también en Safi—, se convirtió en el primer israelí de ascendencia marroquí en ocupar la jefatura del Estado Mayor del Ejército, cargo que desempeñó entre 2015 y 2019.
Su reciente irrupción en la política coincide con un momento de profundo desgaste para el Gobierno de Netanyahu tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y los posteriores conflictos en Gaza, Líbano e Irán. Según los sondeos, el nuevo partido liderado por Eisenkot, Yashar («Rectitud» o «Integridad», en hebreo), podría consolidarse como la segunda fuerza parlamentaria, con mayores opciones de formar una coalición de gobierno junto a otras formaciones del espectro político israelí.
Pese a presentarse como una alternativa al actual primer ministro, Eisenkot mantiene posiciones muy firmes en materia de seguridad. Como comandante durante la guerra contra Hezbolá en 2006, promovió la conocida «Doctrina Dahiya», basada en responder a los ataques de grupos armados mediante el uso de una fuerza militar desproporcionada, incluso contra infraestructuras consideradas estratégicas en las zonas donde operan esas organizaciones.
En los últimos meses también ha cuestionado la gestión de Netanyahu durante la guerra, especialmente por aceptar un alto el fuego en Líbano bajo presión de Estados Unidos. Asimismo, rechaza que la creación de un Estado palestino forme parte del contexto político actual y defiende que el Ejército israelí conserve plena libertad de actuación frente a Hezbolá.
Su perfil se ha visto reforzado además por el impacto personal de la guerra. En diciembre de 2023 perdió a su hijo, Gal Meir Eisenkot, mientras servía en Gaza, y dos de sus sobrinos también fallecieron durante el conflicto. Estas pérdidas han contribuido a fortalecer su imagen entre una parte del electorado, que valora tanto su experiencia militar como el sacrificio de su familia.
Analistas israelíes consideran que Eisenkot conecta especialmente con sectores moderados y con votantes de origen mizrají, tradicionalmente próximos al Likud. Sin embargo, advierten de que Netanyahu continúa siendo un adversario con una gran capacidad de recuperación política.
La politóloga Tamar Hermann, del Instituto Israelí para la Democracia, señaló que el actual primer ministro ha demostrado en numerosas ocasiones su habilidad para superar escenarios adversos. «Netanyahu es, en cierto modo, el Houdini de la política israelí, porque siempre encuentra la forma de salir de las situaciones más complicadas», afirmó.
Aunque la fecha de las próximas elecciones aún no ha sido fijada, el ascenso de Eisenkot introduce un nuevo factor de incertidumbre en un panorama político marcado por la fragmentación parlamentaria y la necesidad de formar amplias coaliciones para gobernar.

