La migración irregular desde las costas argelinas hacia España mantiene una tendencia al alza durante 2026, convirtiendo la ruta del Mediterráneo occidental, especialmente la que conecta Argelia con las Islas Baleares, en una de las vías de entrada de mayor crecimiento hacia la Unión Europea, pese al descenso general de los cruces irregulares en las fronteras comunitarias.
Según datos de Frontex, durante el primer semestre del año se registraron cerca de 7.900 entradas irregulares por la ruta del Mediterráneo occidental, un 17 % más que en el mismo periodo de 2025.
La agencia europea atribuye este incremento, principalmente, al aumento de las salidas desde Argelia.
Las cifras del ACNUR muestran que hasta finales de junio llegaron a España 3.789 ciudadanos argelinos, lo que representa el 45,5 % de los migrantes registrados en esta ruta, situándolos por delante de otras nacionalidades.
A ello se suman más de un millar de argelinos que desembarcaron en Italia por vía marítima durante el mismo periodo.
La presión migratoria continuó aumentando en julio. Entre el 1 de enero y el 31 de julio, España recibió 8.222 migrantes por mar, frente a los 7.077 contabilizados en el mismo periodo del año anterior.
Solo las Islas Baleares registraron la llegada de 3.864 personas a bordo de 202 embarcaciones.
El coste humano sigue siendo especialmente elevado. La organización Caminando Fronteras documentó 507 fallecidos o desaparecidos en la denominada «ruta argelina» durante los cinco primeros meses de 2026, una cifra superior a la registrada un año antes.
En agosto, nuevos naufragios frente a Mallorca elevaron nuevamente el número de víctimas.
Diversos organismos internacionales vinculan este fenómeno a factores económicos y sociales persistentes, entre ellos el elevado desempleo juvenil, las dificultades de acceso al empleo y la vivienda, así como la limitada diversificación de la economía argelina, factores que continúan impulsando a numerosos jóvenes a emprender una de las rutas migratorias más peligrosas del Mediterráneo.

