Las autoridades españolas han iniciado la instalación de una nueva barrera marítima en el muelle sur de Melilla, una actuación que forma parte del refuerzo de los dispositivos de control fronterizo después de la reciente entrada masiva de migrantes en Ceuta.
Según informaciones difundidas por medios españoles, la Guardia Civil trabaja en el montaje de una estructura similar a la ya existente en la zona del Tarajal, en Ceuta, diseñada para dificultar los accesos irregulares por vía marítima.
Los trabajos obligarán a restringir temporalmente el acceso al área afectada mientras se completan las labores de ensamblaje y fijación del dispositivo.
La actuación se enmarca en la estrategia del Ministerio del Interior de ampliar las medidas de vigilancia en las fronteras de Ceuta y Melilla, incorporando barreras marítimas como complemento a los sistemas de seguridad ya existentes en los pasos terrestres.
La decisión llega pocas semanas después de la crisis migratoria registrada en Ceuta, que provocó una intensa respuesta política e institucional tanto en España como en Marruecos.
Desde entonces, Madrid ha reforzado la cooperación en materia de seguridad fronteriza y ha intensificado las medidas destinadas a prevenir nuevos intentos de entrada irregular.
El debate también ha adquirido una dimensión política tras las recientes declaraciones del ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, sobre Ceuta y Melilla, que suscitaron una rápida reacción de varios miembros del Gobierno español y de los principales partidos de la oposición.
En este contexto, el refuerzo de las infraestructuras fronterizas se interpreta como una nueva medida dentro de la estrategia española para aumentar el control sobre sus fronteras exteriores.

