El rey Felipe VI defendió este martes, durante su visita a Ceuta, la necesidad de mantener una relación de buena vecindad con Marruecos basada en la confianza y el respeto mutuos, al tiempo que reiteró que la soberanía española sobre Ceuta y Melilla no está sujeta a negociación ni controversia, según sus palabras.
En su intervención, el monarca subrayó que España y la Unión Europea tienen la responsabilidad de preservar unas relaciones constructivas con Marruecos, orientadas a favorecer la estabilidad, la seguridad y el progreso a ambos lados de la frontera.
Felipe VI señaló que este objetivo requiere buena voluntad por parte de ambas naciones y aseguró que España continuará trabajando para consolidar esos vínculos sobre la base del respeto y la confianza recíprocos.
Al referirse a Ceuta y Melilla, el rey las definió como parte irrenunciable de la realidad política española y reafirmó que la defensa de la soberanía y la integridad territorial constituye una obligación frente a cualquier amenaza.
Asimismo, recordó que ambas ciudades representan fronteras de la Unión Europea, por lo que cualquier riesgo que las afecte tiene también una dimensión europea.
En este sentido, reclamó que los principios de integración comunitaria se traduzcan en una solidaridad efectiva y en compromisos concretos para proteger las fronteras exteriores de la Unión.
También señaló que la responsabilidad compartida en esta materia cuenta con un amplio respaldo entre los Estados miembros y recordó que había abordado esta cuestión días antes con los presidentes de Francia y Finlandia.
El monarca insistió, además, en la importancia de garantizar los derechos y libertades reconocidos por la legislación en Ceuta, en su condición de ciudad autónoma española.
Durante su discurso, también se refirió a la entrada masiva de migrantes registrada los días 30 y 31 de julio, un episodio que calificó de impacto generalizado y cuyas consecuencias sociales, políticas, económicas y psicológicas, afirmó, siguen presentes.
La mayoría de las personas que accedieron a la ciudad ya han regresado, mientras que otras permanecen en centros de acogida.
Felipe VI defendió que quienes entraron irregularmente en territorio español deben regresar a sus lugares de origen lo antes posible, mediante los procedimientos legales establecidos.
No obstante, recalcó que, mientras permanezcan en España, deben recibir un trato digno y humano, con pleno respeto a los derechos que les reconoce la ley.

