Marruecos ha consolidado su presencia dentro de las estructuras de la Unión Africana tras obtener nueve cargos de alto nivel en diversos órganos y comités clave, posicionándose como el país mejor representado del norte de África en la organización continental.
Este avance refleja el dinamismo creciente de la diplomacia marroquí desde su regreso a la Unión Africana en 2017, así como la confianza cada vez mayor que le otorgan los Estados miembros, lo que se traduce en la asignación de responsabilidades en áreas estratégicas como la reforma institucional, la gobernanza, la financiación, el desarrollo económico, la migración y el medio ambiente.
Entre los puestos más destacados, Marruecos ha sido designado vicepresidente del comité ministerial encargado de las candidaturas africanas en el ámbito internacional, además de ocupar la vicepresidencia del comité de contribuciones, responsable de la evaluación de las cuotas de los Estados miembros.
Estas posiciones le otorgan un papel relevante en la toma de decisiones financieras y organizativas dentro de la Unión.
Asimismo, el país ha reforzado su presencia en los comités técnicos especializados, participando en el comité de justicia y asuntos jurídicos, así como en el de desarrollo económico, comercio, industria, turismo y recursos minerales, órganos fundamentales en la elaboración de políticas continentales.
En el ámbito de los subcomités del Comité de Representantes Permanentes, Marruecos asumirá la vicepresidencia del subcomité de reformas institucionales y la presidencia del subcomité de medio ambiente, además de formar parte del subcomité de derechos humanos, democracia y gobernanza.
Por otro lado, su designación como miembro del consejo de administración del centro africano sobre migración pone de relieve el reconocimiento continental a su enfoque en esta materia, basado en principios de solidaridad, responsabilidad compartida y una visión humanista del fenómeno migratorio.
Analistas consideran que estos logros institucionales son el resultado de una estrategia diplomática sostenida, centrada en el fortalecimiento de alianzas con países africanos y en la promoción de la cooperación Sur-Sur, lo que ha permitido a Marruecos consolidarse como un socio fiable en ámbitos como la inversión, la seguridad alimentaria y energética, así como la estabilidad regional.
Este posicionamiento se produce en un contexto en el que el país intensifica su participación en grandes proyectos continentales, como la Zona de Libre Comercio Africana y las iniciativas de conectividad logística, reforzando su aspiración de convertirse en un actor regional clave y en un puente entre África y sus socios internacionales.
Con estos nueve cargos, Marruecos envía un mensaje claro: su papel en la Unión Africana ya no se limita a la participación, sino que se extiende a la influencia directa en la definición de prioridades estratégicas y en la configuración del futuro del continente.

