La selección de Egipto firmó un triunfo de gran valor al imponerse por 3-1 a Nueva Zelanda, acercándose así a su primera victoria en la historia de los Mundiales.
El encuentro comenzó cuesta arriba para los egipcios, que encajaron un gol temprano tras un cabezazo de Finn Surman a la salida de un córner.
Sin embargo, el equipo reaccionó en la segunda mitad y logró el empate gracias a Mostafa Zizo tras una asistencia de Mohamed Hany.
Impulsado por ese gol, Egipto dio la vuelta al marcador con un tanto de su capitán Mohamed Salah, antes de que Mahmoud Hassan Trezeguet sentenciara el partido en los minutos finales, nuevamente con participación decisiva de Salah.
Este resultado marca un momento destacado para el fútbol egipcio, que nunca había ganado en sus anteriores participaciones mundialistas.
Además, sitúa al equipo en una posición favorable en la lucha por el pase a la siguiente ronda, tras su empate inicial ante Bélgica, a la espera del decisivo duelo frente a Irán.

