El comercio bilateral superó los 22.700 millones de euros en 2025, mientras las inversiones empresariales y el turismo refuerzan la creciente interdependencia entre ambos países.
Las relaciones económicas entre España y Marruecos atraviesan una etapa de fuerte consolidación, con un intercambio comercial que alcanzó los 22.757 millones de euros en 2025. La proximidad geográfica y la integración progresiva de las cadenas de suministro han convertido a ambos mercados en socios cada vez más interdependientes.
España mantiene su posición como principal socio comercial de Marruecos dentro de la Unión Europea, tanto como destino de sus exportaciones como origen de sus importaciones. Durante 2025, sin embargo, las ventas españolas al mercado marroquí descendieron un 4,1 %, mientras las compras procedentes del Reino aumentaron un 6 %.
La tendencia volvió a ser favorable para España en la primera mitad de 2026. Sus exportaciones hacia Marruecos crecieron un 3,5 %, hasta alcanzar los 6.420,5 millones de euros, lo que representa el 3,2 % del conjunto de las ventas españolas al exterior.
A esta relación comercial se suma una importante presencia empresarial española en Marruecos. Grupos como Gestamp, Antolín e Inditex participan en sectores vinculados a la industria y las cadenas de producción, mientras el sector textil mantiene una estrecha conexión con el mercado europeo.
El turismo constituye igualmente uno de los principales pilares de esta relación. En 2025, España se situó como el segundo mayor mercado emisor de visitantes hacia Marruecos, con 4,6 millones de turistas, un 12 % más que el año anterior. El crecimiento del turismo contribuye además a equilibrar parcialmente el déficit marroquí en el comercio de bienes mediante los ingresos procedentes de los servicios.
Las perspectivas de cooperación empresarial siguen ampliándose hacia ámbitos como la construcción, la rehabilitación hotelera y los servicios turísticos, donde compañías españolas como Barceló, Be Live, Meliá e Iberostar ya cuentan con presencia.
La evolución de estos intercambios confirma que la relación entre España y Marruecos trasciende el comercio tradicional y avanza hacia una interdependencia económica cada vez más profunda, apoyada en la inversión, la industria, el turismo y la proximidad entre ambos mercados.
