La competencia militar entre España y Marruecos en el ámbito de los sistemas no tripulados se está consolidando como uno de los ejes estratégicos clave en el equilibrio de seguridad del Estrecho de Gibraltar y el Mediterráneo occidental.
Según el medio español Moncloa, ambos países han acelerado el desarrollo de drones militares y sistemas antidrones, aunque bajo enfoques claramente diferenciados.
Mientras Marruecos apuesta por ampliar su flota con plataformas diversas y experiencia operativa en escenarios reales, España centra su estrategia en la superioridad tecnológica, la guerra electrónica y la integración de sistemas avanzados.
En el caso español, destaca el desarrollo del dron táctico SIRTAP, impulsado por Airbus, diseñado para misiones de vigilancia e inteligencia con alta resistencia a interferencias electrónicas.
A ello se suma la incorporación de sistemas navales no tripulados como el SEAD 23, orientados a reforzar el control marítimo en zonas sensibles.
De acuerdo con Moncloa, la estrategia de Madrid se basa en disponer de menos plataformas, pero más sofisticadas, con especial énfasis en sensores avanzados, interoperabilidad y capacidades de neutralización electrónica.
En este sentido, sistemas como ARACNE permiten detectar e inhibir drones enemigos mediante interferencias y bloqueo de comunicaciones.
Por su parte, Marruecos ha optado por una política de diversificación de proveedores y rápida incorporación de tecnología, incluyendo drones armados como el Bayraktar TB2 y el Akıncı, además de avanzar en capacidades de producción local de drones kamikaze. Este enfoque le otorga una ventaja en volumen operativo y flexibilidad táctica.
No obstante, el análisis apunta a que la superioridad no depende únicamente del número de drones, sino de la capacidad de control del espacio electromagnético.
España mantiene una ventaja en sistemas antidron y guerra electrónica, mientras Marruecos destaca en despliegue y experiencia operativa.
El resultado es un equilibrio estratégico complejo, en el que ambos modelos —tecnológico y cuantitativo— compiten en un entorno cada vez más marcado por la innovación militar y la transformación digital del campo de batalla.

