La decisión de varios estados estadounidenses, como Misuri, Georgia y Florida, de eximir de impuestos la venta de entradas para el Mundial 2026 podría suponer una pérdida de al menos 57,8 millones de dólares en ingresos públicos.
Según informó el medio “The Athletic”, esta medida forma parte de los compromisos asumidos con la FIFA para asegurar la organización del torneo, dentro de un paquete más amplio de incentivos ofrecidos por las autoridades locales.
La iniciativa ha desatado polémica en ámbitos económicos y políticos, especialmente ante el elevado precio de las entradas y la introducción del sistema de precios dinámicos, lo que incrementa indirectamente la carga sobre los contribuyentes.
Algunos críticos consideran que estas ventajas fiscales benefician principalmente a la FIFA, mientras que los gobiernos locales asumen parte de los costes del evento. Por su parte, los responsables defienden que el impacto económico positivo —como el aumento del turismo y del gasto en servicios— compensará las pérdidas fiscales.
El Mundial de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, contará por primera vez con 48 selecciones y 104 partidos, con previsiones de más de seis millones de entradas vendidas y cifras récord de ingresos.

