El asunto del Sáhara marroquí vuelve al centro del debate en el Parlamento español tras la muerte de un dirigente militar del Frente Polisario en una operación con dron llevada a cabo por fuerzas marroquíes cerca del muro de seguridad.
Se espera que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, responda a preguntas parlamentarias sobre la posición del Gobierno, en medio de críticas políticas por la ausencia de una reacción oficial por parte de Madrid.
Según la información disponible, el dirigente fallecido participaba en actividades armadas sobre el terreno, lo que sitúa el incidente dentro del contexto de los enfrentamientos en curso desde la ruptura del alto el fuego hace varios años.
Por su parte, el Polisario ha expresado su malestar por la falta de reacciones internacionales, considerando que existe un trato desigual en la gestión del conflicto. No obstante, esta postura es cuestionada por algunos sectores, que subrayan la diferencia entre operaciones militares y ataques contra zonas civiles.
Este episodio pone de relieve la delicadeza de la posición española, que en los últimos años se ha inclinado hacia el respaldo de la propuesta marroquí de autonomía como base para la resolución del conflicto.
En este contexto, el Gobierno español parece evitar cualquier declaración que pueda interpretarse como un cambio en su postura, especialmente dada la importancia de sus relaciones estratégicas con Rabat.
Por ello, es previsible que el jefe de la diplomacia española adopte un tono prudente, centrado en el apoyo al proceso de la ONU, sin entrar en detalles sobre el incidente, con el fin de mantener el equilibrio entre la presión interna y los intereses exteriores.

