Las autoridades marroquíes han decidido suspender temporalmente las exportaciones de tomate hacia los mercados africanos para garantizar el abastecimiento nacional y contener la subida de los precios, según la Federación Interprofesional de Productores y Exportadores de Frutas y Verduras.
La medida responde al encarecimiento del producto en el mercado interno, provocado principalmente por la caída de la producción en la región de Souss-Massa, principal zona productora del país, y el aumento de los costes de los fertilizantes y los combustibles.
La suspensión no afecta a los tomates de mayor valor destinados a los mercados europeos, que concentran la mayor parte de las exportaciones marroquíes. Marruecos es actualmente el segundo mayor proveedor de tomate de la Unión Europea.
Por su parte, el portavoz del Gobierno, Samir Belfkih, señaló que el Ejecutivo está dando prioridad al fortalecimiento de la soberanía alimentaria, aunque no confirmó expresamente la decisión de paralizar las exportaciones.
La medida se enmarca en la política anunciada por el ministro delegado encargado del Presupuesto, Fouzi Lekjaa, para regular las exportaciones de productos alimentarios y frenar el aumento de los precios.
Esta estrategia contempla también mantener las ayudas al transporte y promover la creación de empresas regionales de distribución, con el objetivo de reducir el número de intermediarios y abaratar los costes de comercialización.
Pese a estas medidas, las exportaciones agrícolas marroquíes aumentaron un 4,3 % interanual durante los nueve primeros meses de 2026, hasta alcanzar los 3.400 millones de dólares, según datos de Reuters.
El Gobierno busca ahora equilibrar los compromisos comerciales con la necesidad de garantizar el suministro y la estabilidad de los precios en el mercado nacional.

