El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reconoció que la crisis migratoria de Ceuta pudo haberse gestionado mejor y subrayó la importancia de la colaboración con Marruecos para contener las llegadas irregulares.
En una entrevista emitida el jueves en TVE, Sánchez defendió las medidas adoptadas tras los episodios del 30 y 31 de julio y aseguró que el Ejecutivo habilitó 7.500 plazas de acogida en dos meses.
También afirmó que más de 12.000 ciudadanos marroquíes habían regresado voluntariamente a su país desde el 10 de agosto.
El jefe del Ejecutivo insistió en que la política migratoria debe combinar el control fronterizo con el respeto a los derechos humanos y señaló que quienes no cumplan los requisitos para recibir protección internacional deberán regresar a sus países de origen.

