El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha reiterado que la soberanía de Ceuta y Melilla no forma parte de las conversaciones bilaterales con Marruecos, al tiempo que ha defendido la cooperación con Rabat como un elemento esencial de la relación entre ambos países.
En una entrevista en el pódcast Memorias de Pez, Sánchez afirmó que la posición española sobre ambas ciudades es «muy clara» y que su soberanía «no ha sido nunca objeto de debate» con Marruecos.
También señaló que la buena vecindad debe sustentarse en el respeto, la prosperidad compartida y la cooperación, sin cuestionar la integridad territorial de España.
El jefe del Ejecutivo se refirió asimismo a la crisis migratoria de Ceuta de los días 30 y 31 de julio, cuyas circunstancias continúan bajo investigación de la Audiencia Nacional.
Reconoció que el control fronterizo resulta más complejo sin la colaboración de las autoridades marroquíes y aseguró que nueve de cada diez migrantes que entraron en la ciudad ya habían salido. Además, cifró en 15.000 los retornos voluntarios desde principios de agosto.
Sánchez planteó también avanzar en una mayor integración europea de Ceuta y Melilla y estudiar con sus respectivos gobiernos la posible incorporación de ambas ciudades a la unión aduanera.
Sus declaraciones reabren el debate sobre el diferente tratamiento diplomático que Madrid aplica a las controversias territoriales.
Mientras España mantiene su reclamación de soberanía sobre Gibraltar y ha negociado con Londres un marco específico de cooperación, el Gobierno descarta abrir un diálogo similar con Marruecos sobre Ceuta y Melilla.
En el caso de Gibraltar, el acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido, firmado el 14 de julio de 2026, estableció un marco de cooperación sobre circulación de personas y mercancías y gestión fronteriza, sin que España abandonara su reivindicación de soberanía.
Durante la entrevista, Sánchez abordó igualmente el Sáhara marroquí y negó que el cambio de posición de España sobre el territorio respondiera a una «transacción».
Defendió la autonomía bajo soberanía marroquí como la solución «más factible», en línea con el giro diplomático anunciado por Madrid en marzo de 2022.
Las declaraciones reflejan la voluntad española de mantener una relación estratégica con Marruecos, especialmente en ámbitos como la seguridad, la migración y el comercio, aunque persisten diferencias sobre cuestiones territoriales que siguen fuera de la agenda de diálogo bilateral.
