Las recientes declaraciones desde la dirección del Frente Polisario han vuelto a evidenciar el aumento de las tensiones internas en los campamentos de retenidos en Tinduf, en un contexto marcado por el crecimiento de las críticas al liderazgo y las dudas sobre la viabilidad del proyecto tras años de estancamiento político.
Estas señales se reflejaron durante la intervención del líder del Polisario, Brahim Ghali, en el denominado “Foro de secretarios y gobernadores”, donde hizo un llamamiento a reforzar la cohesión interna y a frenar lo que calificó como dinámicas de división y tribalismo dentro de la organización.
El discurso, centrado en la disciplina y la necesidad de mantener un “estado de alerta”, coincide con un momento en el que se intensifican las voces críticas desde el interior, cuestionando la gestión de la dirección y la ausencia de avances políticos y diplomáticos.
En este contexto, estos mensajes ponen de relieve las dificultades del liderazgo del Polisario para contener el descontento y preservar la unidad interna, en paralelo a un escenario internacional que evoluciona de forma desfavorable para sus planteamientos.

