Israel afronta una creciente fractura social y política que podría poner en riesgo la cohesión del país, en medio de las disputas por el servicio militar de los judíos ultraortodoxos, la expansión de los asentamientos en Cisjordania y el aumento de la violencia contra los palestinos, según un análisis publicado por el diario británico The Telegraph, firmado por Henry Bodkin.
El periódico cita una evaluación de inteligencia estadounidense, no confirmada oficialmente por el Gobierno de Estados Unidos, que advierte de que la acumulación de estas tensiones, sumada al elevado gasto militar y a las presiones económicas, podría agravar la inestabilidad interna e incluso abrir la puerta a un escenario de enfrentamiento civil.
Uno de los principales focos de conflicto es la exención del servicio militar de amplios sectores de la comunidad ultraortodoxa, en un contexto en el que el Ejército israelí depende cada vez más de los reservistas, algunos de los cuales pueden superar los 100 días de servicio al año.
El informe recoge un episodio en el que soldados religiosos se negaron a participar en una misión por la presencia de una sanitaria en un vehículo blindado. El incidente derivó en sanciones contra 16 militares, detenciones de ultraortodoxos acusados de eludir el reclutamiento y protestas que desembocaron en disturbios.
La disputa también alimenta la confrontación política entre los sectores religiosos y laicos. Mientras fuerzas opositoras defienden la aplicación de las obligaciones militares a los ultraortodoxos, la proximidad de las elecciones intensifica la incertidumbre sobre el futuro político del país.
La investigadora Beth Oppenheim, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, advierte, según The Telegraph, de que Israel se enfrenta a cuestiones existenciales y de que el riesgo de enfrentamientos y disturbios civiles entre sectores religiosos y seculares merece una atención seria.
El periódico relaciona esta situación con las protestas de 2023 contra la reforma judicial y las movilizaciones para exigir la liberación de los rehenes israelíes retenidos en Gaza, episodios que evidenciaron la profundidad de las divisiones sociales.
En Cisjordania, el aumento de la violencia de los colonos contra los palestinos constituye otro elemento de tensión. El artículo señala también las preocupaciones de sectores liberales israelíes por las consecuencias políticas y diplomáticas de las políticas de asentamiento, así como el riesgo de enfrentamientos entre colonos y fuerzas de seguridad ante posibles evacuaciones de puestos ilegales.
El análisis apunta, además, al creciente peso del nacionalismo religioso en la política israelí y a la influencia que sus planteamientos ejercen sobre el Likud, el partido del primer ministro Benjamin Netanyahu.
Según el diario británico, la convergencia de la crisis del reclutamiento, la polarización política, la violencia en Cisjordania y las presiones económicas y militares está ampliando las fracturas internas de Israel. Aunque una guerra civil constituye un escenario extremo y no una consecuencia inevitable, el informe advierte de que la acumulación de tensiones podría desencadenar una escalada de confrontación interna.

