El presidente estadounidense, Donald Trump, rechazó este martes ampliar el acuerdo provisional alcanzado con Irán en junio, al tiempo que elevó el tono de la disputa en torno al estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo.
Trump sostuvo que Washington no contempla prolongar el plazo de 60 días previsto para alcanzar un acuerdo más amplio, al considerar que Teherán no ha aceptado las condiciones estadounidenses.
En paralelo, publicó en su red social una controvertida imagen en la que el estrecho aparece identificado como «nuevo territorio estadounidense», provocando una inmediata reacción de las autoridades iraníes.
Teherán calificó la pretensión estadounidense de establecer una soberanía sobre Ormuz de «ilusión» y advirtió de que no aceptará ninguna modificación del estatus del estrecho.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, vinculó además la reapertura de la vía marítima al cumplimiento de las condiciones que, según Irán, Washington asumió en el acuerdo provisional.
Entre las exigencias iraníes figuran el levantamiento de las restricciones sobre sus puertos, el fin de las sanciones petroleras, la liberación de activos congelados y el cese de las amenazas y operaciones militares estadounidenses.
La disputa se desarrolla, además, en medio de versiones contradictorias sobre la situación real de la navegación. Mientras Trump asegura que Ormuz permanece abierto y bajo control estadounidense, los datos sobre el tránsito marítimo muestran una reducción drástica de los cruces.
En los últimos días apenas se registraron algunos buques comerciales y no se detectó el paso de grandes petroleros ni de metaneros.
La tensión también ha alcanzado a Omán, que intenta mantener su papel de mediador entre Washington y Teherán. Trump llegó a advertir a Mascate de posibles consecuencias si obstaculiza un eventual acuerdo sobre el estrecho.
La incertidumbre ya se refleja en los mercados energéticos. El Brent se situó alrededor de los 91 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate se aproximó a los 85 dólares, ante el temor de que una interrupción prolongada de Ormuz afecte al suministro mundial de petróleo y gas.
La cuestión central sigue siendo ahora quién debe dar el primer paso. Washington considera agotado el plazo de negociación y exige nuevas concesiones iraníes; Teherán, por su parte, sostiene que Estados Unidos debe cumplir previamente sus compromisos.
Con las negociaciones prácticamente congeladas y la navegación todavía severamente alterada, el estrecho de Ormuz se convierte así en el principal punto de presión entre ambas potencias y en un factor capaz de transformar una crisis diplomática en una nueva escalada regional.

