Un equipo de investigadores marroquíes e internacionales ha descubierto un conjunto excepcional de huellas fósiles de aproximadamente 360 millones de años en el Anti-Atlas oriental, ofreciendo una nueva perspectiva sobre la vida marina en Marruecos antes de una de las mayores extinciones masivas de la historia de la Tierra.
El hallazgo se produjo en la formación de Oufellal, cerca de Taouz, en el sureste del país. A diferencia de los fósiles tradicionales, no se trata de restos óseos ni conchas, sino de icnofósiles: huellas, madrigueras y marcas de reposo dejadas por organismos que habitaban el fondo marino durante el periodo Devónico tardío.
Entre los descubrimientos más relevantes destaca la identificación de un nuevo tipo de icnofósil, denominado Rusophycus antiatlasensis, en referencia al Anti-Atlas, donde fue localizado.
Asimismo, los investigadores documentaron la presencia más reciente conocida de Cruziana lobosa, una traza atribuida a trilobites que se creía desaparecida anteriormente del registro fósil.
El estudio identificó más de diez tipos de huellas fósiles correspondientes a organismos invertebrados y vertebrados, lo que permite reconstruir un ecosistema marino somero caracterizado por aguas tranquilas, fondos estables y abundancia de recursos alimenticios.
Según los científicos, la diversidad de estas huellas, junto con restos de peces y cefalópodos hallados previamente, confirma que la región albergaba un entorno marino rico y dinámico durante el Devónico tardío.
Más allá de describir nuevas formas fósiles, el descubrimiento ofrece una valiosa información sobre el comportamiento de los organismos antiguos.
Las huellas revelan cómo se desplazaban los trilobites, cómo buscaban alimento e incluso cómo podían interactuar entre sí, millones de años antes de la aparición de los dinosaurios.
Los investigadores subrayan que este tipo de evidencias es fundamental para reconstruir ecosistemas completos, especialmente cuando los restos corporales son insuficientes para contar toda la historia.
El estudio fue publicado en la revista científica Acta Palaeontologica Polonica y estuvo liderado por los científicos marroquíes Wahiba Belhouz, Abdelouahid Laghnaoui, Mehdi Maanan y Lahcen Bidar, con la participación del paleontólogo suizo Christian Klug.

