Un dron cargado de explosivos lanzado desde el Líbano alcanzó el asentamiento de Adamit, en el norte de Israel, en el cuarto incidente de este tipo registrado el sábado, coincidiendo con el sonido de las sirenas de alarma en la zona en nueve ocasiones desde primeras horas de la mañana. Estos ataques ponen de manifiesto, según apuntan diversas fuentes, las dificultades del sistema militar israelí para interceptar esta tecnología, pese a la promesa del primer ministro Benjamín Netanyahu de trabajar para neutralizar los drones que utilizan tecnología de fibra óptica.
En comunicados emitidos a lo largo de la jornada, el Ejército israelí informó de la caída de cuatro drones en asentamientos del norte del país: Adamit, Rosh Hanikra y Shlomi, en la región de Galilea Occidental, así como Kiryat Shmona, en el llamado “dedo de Galilea”. Asimismo, señaló la pérdida de contacto con otros dos drones en la misma zona.
El Ejército confirmó además la muerte de un oficial con rango de sargento mayor como resultado de la explosión de uno de estos aparatos, en un contexto de creciente preocupación dentro de las fuerzas armadas por el impacto de estos dispositivos de bajo coste, descritos por expertos y analistas como una amenaza persistente.
La activación de las alarmas coincidió con nuevas alertas en el área del dedo de Galilea, incluyendo Kiryat Shmona y Metula, además de una advertencia en Kfar Giladi, que posteriormente el Ejército atribuyó a una “falsa identificación”. En Galilea Occidental también se activaron sirenas en Shlomi, Betzet, Lehman, Hanita y Shtula.
Ante la escalada de estos ataques, el canal israelí Canal 12 informó de que el Ejército ha decidido reducir sus fuerzas operativas en el Líbano al mínimo necesario para proteger a sus efectivos frente a la amenaza de los drones.
En los últimos meses, los drones que Israel atribuye a Hezbolá, respaldado por Irán, especialmente aquellos que operan mediante tecnología de fibra óptica, han generado una creciente alarma en el país. Netanyahu los ha calificado de “amenaza principal” debido a su dificultad de detección, instando al Ejército a desarrollar sistemas eficaces para contrarrestarlos, sin resultados concluyentes hasta el momento.
Estos dispositivos funcionan mediante un fino cable de fibra óptica que se despliega desde una bobina durante el vuelo, permitiendo la transmisión directa de órdenes e imágenes sin depender de ondas de radio susceptibles de interferencias.
Además, no requieren sistemas de posicionamiento global (GPS) ni señales inalámbricas, lo que reduce su huella electrónica y dificulta su detección por parte del Ejército israelí.
Todo ello se produce en paralelo a la continuidad de los ataques israelíes contra el Líbano, en violación del acuerdo de alto el fuego vigente desde el 17 de abril del pasado año y prorrogado hasta principios de julio.
El sábado, el Ministerio de Salud libanés informó de 12 muertos y 74 heridos en 24 horas a causa de los ataques israelíes, lo que eleva el balance desde el 2 de marzo a 3.123 fallecidos y 9.506 heridos.
