El ascenso de la ultraderecha en Colombia se ha convertido en uno de los fenómenos más relevantes del actual ciclo electoral. En un contexto de creciente descontento con la clase política tradicional, el abogado Abelardo de la Espriella ha emergido como una de las principales figuras de este espacio ideológico, capitalizando un discurso centrado en la seguridad, la identidad nacional y el rechazo frontal a la izquierda gobernante.
Su candidatura, que se presenta como una alternativa “outsider”, ha logrado conectar con sectores del electorado que demandan respuestas más contundentes frente a la violencia y la crisis institucional. Según las encuestas más recientes, su intención de voto supera el 25%, situándolo entre los principales contendientes en la carrera presidencial.
Un discurso radical con fuerte presencia mediática
De la Espriella ha construido su campaña sobre la idea de una “patria de valores tradicionales”, en la que la seguridad y la economía ocupan un lugar prioritario. Su retórica, marcada por un fuerte tono confrontativo hacia el progresismo, ha encontrado eco en una parte del electorado desencantado con la gestión del Gobierno de Gustavo Petro.
El candidato ha reforzado su visibilidad a través de redes sociales y el apoyo de figuras políticas y comunicadores afines, lo que ha permitido amplificar su mensaje más allá de los canales tradicionales. Analistas señalan que este modelo de comunicación ha sido clave en su rápida consolidación política.
Reconfiguración del mapa político colombiano
El avance de este sector se produce en un escenario de reordenamiento de la derecha en Colombia. Mientras la derecha tradicional intenta recomponerse alrededor de figuras institucionales, el espacio más radical ha logrado captar parte del voto de oposición con un discurso más directo y polarizante.
Expertos en ciencia política señalan que este fenómeno no es exclusivo del país, sino que responde a una tendencia global en la que líderes de corte ultraconservador han ganado protagonismo en distintos sistemas democráticos, especialmente en contextos de crisis de confianza institucional.
Un escenario electoral abierto
Aunque aún no está definida la configuración final de la contienda, el crecimiento de la ultraderecha introduce un nuevo elemento de incertidumbre en el panorama político colombiano. Incluso en caso de no alcanzar la segunda vuelta, su consolidación podría reconfigurar el debate político y desplazar el eje ideológico hacia posiciones más polarizadas en el futuro inmediato.

