Ceuta ha recibido durante el fin de semana decenas de embarcaciones procedentes del sur de España, en el marco de una iniciativa bautizada por sus organizadores como «Flota de Solidaridad con Ceuta», presentada como una muestra de apoyo a la ciudad tras la crisis migratoria registrada a finales de julio.
Según medios españoles, unas 60 embarcaciones llegaron el sábado procedentes principalmente de Algeciras, Tarifa y la Costa del Sol. A ellas se sumaron el domingo barcos locales, elevando el número total hasta cerca de un centenar durante el recorrido marítimo.
Las embarcaciones navegaron frente a la costa ceutí ondeando banderas españolas y exhibiendo mensajes de marcado carácter nacional, entre ellos «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende».
Los organizadores aseguraron que la movilización pretendía expresar su rechazo a lo que consideran una amenaza para la ciudad y reafirmar su carácter español.
Entre los impulsores de la iniciativa figura el empresario y exdiputado de Ciudadanos Marcos de Quinto, acompañado de otras personalidades vinculadas a los ámbitos político y económico, circunstancia que contribuyó a dotar al acto de una dimensión política más allá del carácter solidario anunciado inicialmente.
La movilización también generó numerosas críticas en medios de comunicación y redes sociales, especialmente por el tono de algunos mensajes y por las imágenes difundidas durante la travesía.
Sus detractores consideran que utilizar la crisis migratoria para promover discursos de marcado carácter nacionalista puede contribuir a aumentar la tensión en lugar de favorecer la convivencia.
El episodio reabrió asimismo el debate sobre Gibraltar, dado que varias de las embarcaciones partieron de la zona del Campo de Gibraltar y Algeciras antes de dirigirse hacia el sur, rumbo a Ceuta.
Esta circunstancia alimentó las comparaciones sobre el tratamiento que recibe, dentro del discurso nacional español, la cuestión de Ceuta y Melilla frente a la disputa histórica con Reino Unido por Gibraltar.
En este contexto, el diario «Europa Sur» publicó un amplio artículo para subrayar que las situaciones de Ceuta y Melilla y la de Gibraltar presentan diferencias históricas y jurídicas, tratando así de responder a las comparaciones surgidas durante la movilización.
De este modo, la llamada «Flota de Solidaridad con Ceuta» terminó trascendiendo el significado de la propia travesía marítima y abrió un debate más amplio sobre el uso político de la crisis migratoria en España, el alcance de los discursos nacionalistas y la compleja relación entre migración, Ceuta, Marruecos y Gibraltar.

