La ministra de Defensa, Margarita Robles, visitó este viernes la sede del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), donde mantuvo un encuentro con empleados del organismo y condecoró a varios de sus agentes, en un momento marcado por el debate sobre la actuación de los servicios de inteligencia antes de la llegada masiva de migrantes a Ceuta.
La visita se produce nueve días después de que el Gobierno desclasificara documentación relacionada con la crisis, incluidos informes del propio CNI. Los documentos revelan que los servicios de inteligencia habían alertado, a través de WhatsApp, de una posible movilización colectiva hacia la Delegación del Gobierno en Ceuta, aunque posteriormente admitieron que no habían previsto la magnitud que terminaron alcanzando los acontecimientos.
La gestión de estas alertas ha generado además discrepancias dentro del Ejecutivo. Mientras el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sostiene que no existía ningún informe que permitiera anticipar lo ocurrido el 30 de julio, Robles ha defendido que el CNI sí había trasladado advertencias previas.
La titular de Defensa ha reconocido, no obstante, que existe margen para mejorar la respuesta institucional y ha señalado que «todo se puede hacer mejor», en referencia a la gestión de la crisis y al funcionamiento de los mecanismos de alerta.
Robles afirmó esta semana en el Senado que está dispuesta a comparecer ante la Comisión de Secretos Oficiales junto a la directora del CNI, Esperanza Casteleiro, para explicar la actuación del servicio de inteligencia. La posible comparecencia llega después de que el senador del Partido Popular Fernando Martínez-Maíllo reclamara la dimisión de la ministra por su gestión de la crisis.
La controversia mantiene así abierto el debate político sobre qué información llegó a las autoridades antes de los acontecimientos de Ceuta, qué capacidad de anticipación tuvieron los servicios de inteligencia y cómo se gestionaron posteriormente las alertas dentro del Gobierno.

