Los precios de la energía volvieron a ejercer presión sobre los hogares españoles durante agosto, con fuertes incrementos en los carburantes y la electricidad que contribuyeron a situar la inflación en niveles no vistos en los últimos tres años.
El precio del diésel aumentó un 30,3% interanual, mientras que la gasolina se encareció un 16,9%. La electricidad registró una subida del 9,2% y el gas del 4,4%. En conjunto, los productos energéticos acumularon un incremento anual del 16,9%, según los últimos datos de inflación.
La evolución de los carburantes también se ha mantenido al alza en septiembre. El litro de gasolina de 95 octanos alcanzó alrededor de 1,90 euros, mientras que el diésel se situó cerca de 1,87 euros.
Parte del encarecimiento está relacionado con la evolución del petróleo y con la reducción de las bonificaciones aplicadas a los carburantes durante agosto.
La presión energética puede trasladarse además a otros sectores, especialmente al transporte, la producción y los servicios.
En contraste, los alimentos mostraron un comportamiento más moderado, con una subida anual del 2,3%. La inflación subyacente se situó en el 2,9%, reflejando una evolución más contenida de los precios al margen de los componentes más volátiles.
El Gobierno mantiene medidas de apoyo al combustible durante septiembre, con descuentos de 20 céntimos por litro para el diésel y de 5 céntimos para la gasolina.
La evolución del petróleo y de los mercados energéticos será determinante para la trayectoria de los precios durante los próximos meses.

