La agencia Fitch Ratings ha mantenido la calificación soberana de largo plazo de Marruecos en BB+, con perspectiva estable, destacando la solidez de sus políticas macroeconómicas, el nivel adecuado de reservas de divisas y el respaldo de los acreedores oficiales.
Según su última evaluación, estos factores proporcionan a Marruecos una posición de endeudamiento relativamente favorable, aunque persisten desafíos relacionados con los indicadores de desarrollo y gobernanza, el elevado nivel de deuda pública y la vulnerabilidad de la economía ante las condiciones climáticas.
Fitch prevé que el crecimiento económico se modere del 4,9% en 2025 al 4% en 2026, antes de situarse en una media del 4,2% durante 2027 y 2028.
El encarecimiento de la energía y el transporte, junto con una menor demanda europea, podrían limitar la actividad, aunque unas mejores condiciones agrícolas y la continuidad de las inversiones en infraestructuras, industria y turismo podrían compensar parte de estas presiones.
La agencia estima además que el déficit presupuestario aumentará del 3,5% del PIB en 2025 al 4% en 2026, para posteriormente reducirse hasta una media del 3,4% en 2027-2028. La deuda pública se mantendría cerca del 67% del PIB hasta 2028.
Fitch también destaca las inversiones en infraestructuras vinculadas a la preparación del Mundial de 2030, aunque advierte de posibles riesgos derivados de sobrecostes y compromisos financieros contingentes.
Las reservas de divisas alcanzaron los 48.000 millones de dólares a finales de 2025, mientras que la línea de crédito flexible de 4.500 millones de dólares del FMI proporciona un margen adicional para hacer frente a posibles shocks externos.
La agencia no prevé cambios significativos en la política económica tras las elecciones legislativas de septiembre de 2026, aunque señala que las demandas sociales sobre las prioridades del gasto podrían aumentar la presión para elevar el gasto público.

