El partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se impuso con claridad en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, consolidándose como la fuerza más votada y situándose por primera vez ante la posibilidad de acceder al Gobierno de un estado federado alemán desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Según las encuestas a pie de urna difundidas por la cadena pública ARD, la AfD habría obtenido alrededor del 44,5 % de los votos, frente al 18,5 % de los conservadores vinculados al canciller Friedrich Merz.
El resultado deja al resto de partidos ante el complejo desafío de formar una mayoría sin recurrir a una formación con la que mantienen un firme rechazo a cooperar.
La victoria supone además un importante revés para Merz, cuya popularidad se ha deteriorado en un contexto marcado por el malestar social, el debilitamiento de la economía alemana y la percepción de una falta de resultados por parte del Gobierno federal.
Un 87 % de los votantes consultados en Sajonia-Anhalt expresó su descontento con la gestión de Berlín.
El ascenso de la AfD no se limita ya a sus bastiones tradicionales del este. El partido ha ampliado su apoyo hacia el oeste del país y, según recientes sondeos nacionales, se sitúa incluso por delante de los conservadores en intención de voto, con cerca del 28 %.
Fundada en 2013, la AfD ha convertido la inmigración, el asilo, la identidad nacional y una política más crítica con la Unión Europea y próxima a Rusia en algunos ámbitos en ejes centrales de su discurso.
Sus posiciones sobre inmigración y minorías, junto con su clasificación como organización de extrema derecha por parte de organismos de seguridad en algunos estados, mantienen al partido aislado del resto del sistema político.
El resultado de Sajonia-Anhalt confirma así que la AfD ha dejado de ser únicamente una fuerza de protesta regional y se ha convertido en uno de los principales factores que pueden determinar el futuro político de Alemania.

