Estados Unidos inició ataques contra objetivos en Irán tras advertencias de una ofensiva “contundente”, según confirmó el mando central “Centcom”, en respuesta a lo que calificó de agresiones iraníes continuas.
Teherán reaccionó anunciando el cierre del estrecho de Ormuz, paso clave por donde transita cerca del 20% de la energía mundial, lo que eleva el riesgo de una crisis en los mercados petroleros.
En paralelo, la embajada estadounidense en Bagdad pidió a sus ciudadanos abandonar Irak de inmediato, ante el temor de represalias de milicias proiraníes contra intereses de Washington en la región.
El repunte de la tensión coincide con el estancamiento de las negociaciones entre ambas partes, mientras la Casa Blanca apuesta por aumentar la presión militar para forzar concesiones, en un contexto de crecientes riesgos de expansión del conflicto en Oriente Medio.

