La ciudad suiza de Ginebra fue escenario de protestas multitudinarias en la víspera de la cumbre del G7, con la participación de miles de manifestantes de diversas corrientes políticas y sindicales que expresaban su rechazo a distintas cuestiones sociales y económicas.
Las movilizaciones derivaron rápidamente en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, acompañados de actos de vandalismo, incendios y daños a bienes públicos y privados, lo que obligó a la intervención policial mediante gases lacrimógenos y cañones de agua para restablecer el orden.
Durante la cobertura de los disturbios, circularon en redes sociales imágenes de individuos encapuchados participando en actos violentos mientras portaban símbolos al frente Polisario lo que generó una amplia controversia.
Aunque las autoridades suizas no han confirmado ningún vínculo organizativo entre estos individuos y estructuras concretas, la difusión de estas imágenes ha reavivado el debate sobre la presencia y actividad de redes asociadas al Frente Polisario en Europa.
Este episodio se produce en un contexto de creciente discusión internacional sobre el papel de determinadas organizaciones y la transparencia de sus fuentes de financiación, en paralelo a los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una solución política al conflicto del Sáhara Marroquí bajo el marco de las Naciones Unidas.

