El FC Barcelona decidió no sumarse a la iniciativa «Todos Somos Caballas» durante su último partido ante el Levante, disputado en el Ciutat de València.
Los jugadores del conjunto local saltaron al césped con las camisetas de la campaña, mientras que los azulgranas lo hicieron directamente con su equipación oficial.
La iniciativa también estuvo presente en el encuentro entre el Elche y el Real Madrid, celebrado en el Martínez Valero.
Los futbolistas de ambos equipos aparecieron inicialmente con camisetas blancas en las que podía leerse el mensaje de apoyo a Ceuta.
Sin embargo, Vinícius Júnior, Kylian Mbappé e Ibrahima Konaté llevaron la prenda parcialmente doblada, de manera que el lema no quedaba visible, y posteriormente se la retiraron.
Según informó El País, citando fuentes del Real Madrid, la decisión de los tres jugadores fue considerada dentro del club como una cuestión personal y fue respetada como tal.
Una fuente de la entidad señaló que su postura responde a «sensibilidades personales» que en este caso no coinciden con la posición institucional del club.
La controversia llegó también al ámbito político. Alberto Ibáñez, portavoz de Compromís en el Congreso de los Diputados, cuestionó este miércoles la utilización de la iniciativa y sostuvo que el respaldo a Ceuta no debería convertirse en un elemento de división relacionado con identidades nacionales ni derivar en discursos de carácter racista.
La campaña fue impulsada el pasado 11 de septiembre por la Asociación de Empresarios de Valencia y posteriormente comenzó a extenderse entre clubes de fútbol españoles.
El Villarreal fue uno de los primeros en anunciar públicamente su adhesión, seguido por el Real Betis, el Elche y el Real Madrid.
La iniciativa ya había generado críticas en Marruecos antes del episodio protagonizado por los jugadores madridistas.
Entre ellas estuvo la polémica suscitada por la presencia del internacional marroquí Abde Ezzalzouli, jugador del Betis, con la camiseta de la campaña durante el partido frente al Villarreal.
El episodio ha abierto así un debate que trasciende el terreno deportivo y pone de manifiesto las distintas posiciones existentes dentro del fútbol español ante una campaña vinculada directamente a Ceuta.

