El exalto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha puesto en duda las acusaciones que atribuyen directamente a Marruecos la entrada masiva de migrantes en Ceuta registrada a finales de julio.
Borrell sostiene que no existen pruebas concluyentes que demuestren que Rabat estuviera detrás de la operación, diferenciando entre la gravedad de la crisis fronteriza y la atribución de una responsabilidad directa al Estado marroquí.
El dirigente socialista considera además que la llegada de miles de personas respondió a una dinámica organizada que no puede explicarse únicamente por una decisión del Gobierno marroquí.
En su análisis, las redes sociales, la desinformación y la manipulación de contenidos contribuyeron a acelerar la movilización y a amplificar el impacto de la crisis.
Sus declaraciones se producen después de semanas de acusaciones políticas y mediáticas en España contra Rabat, en un contexto especialmente sensible para las relaciones bilaterales.
Borrell también ha cuestionado la reacción europea ante los acontecimientos, que calificó de «histérica, desproporcionada y absurda», al considerar que la crisis fue utilizada para alimentar discursos alarmistas sobre una supuesta amenaza migratoria para Europa.
Sus palabras introducen así un elemento de cautela en un debate en el que la responsabilidad de Marruecos se ha convertido en uno de los principales focos de la disputa política española.

