Reino Unido, Alemania y Francia condenaron las recientes acciones de China en aguas al este de Taiwán, calificándolas de “acoso” y advirtiendo sobre su impacto en la estabilidad regional.
En un comunicado conjunto, las representaciones de los tres países en Taiwán expresaron su preocupación por las operaciones chinas destinadas a hacer cumplir su legislación marítima, señalando que estas actividades suponen una amenaza para la libertad de navegación y la seguridad del tráfico marítimo internacional.
Asimismo, rechazaron cualquier intento de modificar el statu quo por medios coercitivos o el uso de la fuerza, subrayando la importancia de garantizar el respeto a las normas internacionales y la seguridad en la zona.
El pronunciamiento se produce en un contexto de creciente tensión entre Pekín y Taipéi, marcado por el aumento de la presencia militar china y la persistente disputa sobre la soberanía de la isla.

